A la par que los políticos prometen una realidad llena de autovías, trenes de alta velocidad e Internet de banda ancha en todos los rincones, hay otra realidad, que es la de las villas y lugares que ven como se desmantelan servicios a la misma o a mayor velocidad que la del descenso de población. Uno de estos lugares es Parga, la segunda población de Guitiriz que en los últimos años se está quedando sin oficinas consideradas importantes no sólo para la parroquia sino para los habitantes de esa parte del municipio e incluso del de Friol, según señala el presidente de comunidad de montes vecinales, David Díaz.
Este dirigente y otros miembros de la directiva se entrevistan este mediodía en Lugo con el subdelegado del Gobierno, Jesús Otero Calvo, para exponerle el problema de la pérdida de servicios y solicitar su mediación en la recuperación de otros. Según anunció ayer el responsable de la agrupación, las reclamaciones se centrarán en la oficina de Correos, en la Renfe y en las instalaciones de un banco.
Díaz señaló que la oficina de Correos cerró el pasado día primero de diciembre y desde entonces los vecinos de Parga tienen que ir a Guitiriz para realizar todo tipo de trámites relativos al correo. Considera que hay mucha gente mayor que carece de medio de transporte propio, por lo que el simple certificado de una carta le causa gran trastorno. Además, según el dirigente vecinal, la oficina cerrada no sólo atendía a las 900 personas de la parroquia sino a las de los alrededores, tanto de Guitiriz como de Friol, que cifró entre 3.000 y 4.000 habitantes.
Con respecto a la Renfe, los vecinos pretenden la revitalización de unas instalaciones que parten el pueblo por la mitad por lo que, al menos, consideran que deberían tener un mejor servicio. «De unha estación de ferrocarril boa que tiñamos hai anos, pasamos a ter na actualidade un simple apeadeiro», afirma David Díaz.
La pérdida de servicios no afecta sólo a los públicos. Hace un par de años cerró la oficina del Banco Pastor, que ahora conserva sólo una corresponsalía y los clientes tienen que desplazarse también a Guitiriz. Desde entonces en la localidad sólo permanece una entidad bancaria, la oficina de Caixa Galicia. En este caso los vecinos son conscientes de que se trata de un banco privado sobre el que las administraciones públicas no tienen competencias. Sin embargo, David Díaz dijo que hoy tiene previsto solicitarle al subdelegado que medie para que el Pastor recupere las instalaciones.
El dirigente vecinal considera que la desmantelación de servicios acelera el proceso de despoblación que afecta a Galicia y puede cerrar las puertas a proyectos que puedan surgir, imprescindibles para la localidad.