«Pode facer moita máis forza coa boca ca un can normal»

X.?M.?P.

LUGO

21 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Gonzalo Pena, ganadero de Momán (Xermade), sabe lo que es sufrir ataques de ganado en su explotación, y sabe también lo que es contar con mastines para frenar ese peligro. Lo segundo ha sido consecuencia de lo primero, y no ha llegado a consecuencia del acuerdo entre la Xunta y Ovica sino por cuestiones más bien personales.

Los dos perros que tiene llegaron a su granja de la zona norte de León y parecen ya adaptados. Uno de los aspectos que destaca el ganadero es la contundencia de estos animales a la hora de defenderse: un mastín, dice, «pode facer moita máis forza coa boca ca un can normal».

Tampoco le pasan inadvertidas al ganadero las consecuencias de tener estos animales, que solo en pienso consumen unos 30 kilos al mes. El pienso se compra en la cooperativa de la que se abastece, aunque el problema no está en la consecución del alimento sino en el coste: «A min non me dan un peso por mantelos», dice.

Menos corzos

En la zona de Momán, al igual que en otras cercanas en las que confluyen varios municipios del oeste de Terra Chá y de A Coruña, los ataques de ganado no son una novedad. Como ya informó ayer este periódico, se sospecha que estas semanas merodea uno por esa zona. La presencia del lobo, además, tiene otras consecuencias en la fauna, dice Pena: una abundancia de lobos en la zona se refleja en un descenso del número de corzos y de jabalíes. «Dous lobos liquidan un corzo en media hora», afirma.