Dos casas menos en O Carqueixo

LUGO

La piqueta tiró un par de viviendas que quedaron deshabitadas al marcharse sus moradoras, pero en una de ellas residía un matrimonio con un bebé

21 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Ana M.M. , su marido y su hijo de diez meses se quedaron en la calle, después de que la palas del Ayuntamiento derribaran la casa en la que vivían en el poblado gitano de O Carqueixo. La vivienda no era suya, se la había prestado su cuñada, que se marchó para un piso a la ciudad. Llevaba en ella diez meses. La casa de esta mujer que encontró un acomodo mejor y de una abuela, que es una de las pocas gitanas que puede presumir entre sus comadres de que tiene dos nietas universitarias, las tiraron sin previo aviso, según asegura Ana M.M.

Los operarios cumpliendo con el plan de erradicación del chabolismo, cuyos dictados obligan a que cada vivienda que quede libre será objetivo prioritario de la piqueta.

Esta joven gitana dice que cuando llegaron los obreros, acompañados de la policía y de las trabajadoras sociales, les pidieron que le dejaran la casa en pie hasta que sus padres se trasladen a un piso. Ana insiste en que sus ruegos no fueron escuchados.

Con sus padres

Ana M.M. tuvo que irse a vivir a casa de sus padres, donde residen ya dos matrimonios con sus respectivos hijos, con lo puesto. Esta casa ardió hace unos años. El techo está aún sin reparar.

La joven gitana asegura que únicamente le dieron tiempo a rescatar de su antigua casa tres bolsas de pañales y toallitas del bebé. Insiste en que no le dejaron sacar toda su ropa ni la del niño, que quedó tapada por los escombros.

Ana M.M. asegura que ella no quiere que le den un piso en Lugo, pero sí que le devuelvan las ropas, que era lo único de valor que tenían. Según dijo, otras familias dejaron viviendas vacías, que fueron ocupadas por otras personas y éstas no las derribaron. La mujer se pregunta las razones por qué miden con diferente rasero.

En la casa de la abuela, según esta mujer, no estaba viviendo nadie desde que ella se marchó. La piqueta también la dejó reducida a escombros.

La política del Concello de Lugo, según declaró recientemente Carmen Basadre, la responsable de servicios sociales, es de derribar aquellas casas de O Carqueixo que vayan quedándose vacías al recolocar a sus habitantes. Otro tanto ocurrió hace unos años cuando varias familias tuvieron que salir huyendo por problemas entre sí.

El objetivo final es que acabe desapareciendo el poblado marginal, en el que quedan aún muchas familias, pobres y sin demasiadas posibilidades de salir de ahí y donde se supone que desde hace ya años no dejan construir chabolas.

O Carqueixo está llamado a desaparecer, como también lo van haciendo de forma paulatina los pocos servicios de los que disponía, como la guardería.