Un alojamiento rural de Taboada se reconvierte en el primer hogar residencial para jubilados de Lugo. La antigua Casa Arxona tiene ahora 24 camas para ancianos
20 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.La Casa Arxona ya no da comidas ni alojamiento. Este antiguo establecimiento de turismo rural de Taboada se ha convertido en el primer hogar residencial para la tercera edad de la provincia de Lugo y en uno de los primeros de Galicia. «Aquí ofrecemos un trato humano, cercano, que nunha residencia grande non poden dar», cuenta Dolores García Fernández, la propietaria del negocio. Cambió el turismo por la geriatría para garantizarle una alternativa con futuro a sus hijos, pero el proceso ha sido cualquier cosa menos fácil. Hasta tuvo que pagar de su bolsillo el refuerzo de la línea que lleva electricidad a la aldea de Fontefría, en la que está la casa.
El proceso fue largo y costoso. Dolores recibió a principios del 2006 el primer sí de la Vicepresidencia de la Xunta a su proyecto. Pero le quedaban por delante un mar de papeleo y un buen puñado de obras para lograr todas las bendiciones administrativas y para transformar lo que era un alojamiento hotelero en una residencia de ancianos pequeña pero en toda regla.
Arxona es una típica casa de labranza, con planta baja y un piso superior, de considerables dimensiones y completamente rehabilitada desde su apertura como establecimiento de turismo rural a mediados de los años noventa. Ya estaba dividida en habitaciones, pero carecía de ascensor, y para obtener la licencia tuvo que instalar uno con capacidad para subir y bajar camillas. «Só o ascensor -recuerda la dueña- custounos 42.000 euros, outros 9.000 fóronse en pagar o reforzo do suministro eléctrico para a nosa casa e de paso tamén para o resto da aldea de Fontefría, houbo que cambiar todas as portas por outras máis grandes, sacar os baños...».
El padrón de habitantes del año 2006, el último disponible, dice que en Taboada viven 1.351 personas mayores de 65 años. El hogar residencial de Fontefría ofrece 24 plazas y el geriátrico que abrirá a finales de este mes la fundación San Rosendo en la capitalidad municipal tendrá capacidad para más de cien. El conocido déficit de plazas residenciales para pensionistas minimizan los riegos del negocio en el que se ha embarcado Dolores. Y es obvio que la demanda de plazas para mayores no va a bajar.
Pero si los propietarios de la Casa Arxona optaron por cerrarla como alojamiento rural no fue sólo por la viabilidad económica de esta alternativa. «O turismo rural era unha actividade que me facía moitísima ilusión, e ademais funcionaba moi ben como complemento á explotación gandeira que tiñamos». Pero Dolores y su marido se separaron. Ella se quedó con la casa de turismo rural y él con la granja, pero las relaciones se agriaron y las trabas con las que ella se iba encontrando para seguir con esa actividad acabaron por hacérsele insorportables.
Posibles ampliaciones
«Un cliente que tiñamos levaba unha residencia en Asturias e dicíame que se me daba moi ben a xente maior e que me animase a dar o paso», recuerda Dolores. La pequeña residencia de Fontefría acaba de abrir con seis personas internas y le da trabajo a ella, a sus dos hijos y a dos empleadas más. Tiene capacidad para veinticuatro personas y espacio de sobra para posibles ampliaciones.
Pero antes de pensar en eso, sus propietarios tienen que llenar todas las habitaciones y aspiran a lograr cheques asistenciales pagados por la Xunta para abaratar el coste de cada plaza a los clientes, que ahora pagan 900 euros mensuales por una habitación doble compartida, o 1.200 en el caso de personas dependientes.
A los dueños del hogar residencial de Fontefría no les asusta la competencia de la residencia que abrirá dentro de unos días en Taboada. Porque saben que hay demanda para todos y probablemente para más, pero sobre todo porque les parecen ofertas completamente distintas. «O outro día, unha señora que temos aquí tiña que ir ao médico e dicíame o día anterior: 'Se vén o meu fillo, el pode ir no seu coche e nós imos no noso'. Consideran esta casa como a súa propia e a nós un pouco como da familia».