Profesionales de los centros de salud acudieron a los avisos domiciliarios a pie para reclamar un solución al transporte
09 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Paz Casal, enfermera del centro de salud Illas Canarias, y una de las profesionales que decidió sumarse a la protesta del Satse para reclamar vehículos oficiales para poder realizar las visitas domiciliarias, dejó ayer aparcado el utilitario de su propiedad que usa en sus desplazamientos por Lugo. Siguiendo la pauta del sindicato fue caminando a las cinco viviendas que tenía asignadas por la mañana. Estuvo en dos de la calle Otero Pedrayo otras dos en García Abad, para acabar su recorrido en la calle Aquilino Iglesia Alvariño.
Esta enfermera salió del centro sobre la una de la tarde, una vez acabado su trabajo en estas dependencias, dispuesta a cumplir con sus obligaciones en el exterior de visitar a sus cinco pacientes. Lo que tenía claro es que después del periplo por la ciudad no iba a regresar a las dos de la tarde para participar en las sesiones clínicas.
A Paz Casal y a las entre doscientas y trescientas enfermeras que realizan visitas domiciliarias en la provincia, según Satse, no le compensa el plus de 27,5 euros que le pagan a mayores. Con ese dinero creen que no está compensado el uso del vehículo propio, la exposición a las multas, a la retirada de puntos e incluso al desgaste del vehículo.
La enfermera de Illas Canarias tiene coche propio, pero sabe de una compañera de otro punto de la provincia que carece de él. La acompaña en las visitas a domicilio su suegro, al volante de su propio turismo.
Muchas otras compañeras de Paz siguieron su ejemplo y ayer visitaron los domicilios a pie o utilizando el transporte público. El tiempo empleado, lógicamente fue muy superior al habitual, cuando se desplazan en sus vehículos propios. Los problemas, como es lógico, se agravan en los meses de invierno con las heladas y las nevadas.
María Luisa Iglesias Fraga, la vicesecretaria de Satse en Lugo, que estaba satisfecha por la acogida de la protesta entre sus compañeras, calcula que las profesionales afectadas, mayoritariamente mujeres, se ven obligadas a realizar una media de entre 10 y 30 kilómetros todos los días para ir a visitar a los pacientes a domicilio para practicar los correspondientes cuidados de enfermería. En muchas ocasiones el desplazamiento incluye zonas de montaña, de difícil acceso y con muchas posibilidades de perderse por las pistas.
El sindicato Satse reclama del Servicio Galego de Saúde una solución a este problema. Ésta podría pasar por dotar a cada centro de un vehículo para efectuar esos desplazamientos. La reivindicación de las enfermeras no es algo nuevo, hace unos años se planteó el mismo problema con los médicos.
Algunas de las afectadas pusieron de manifiesto que en algún concello de la provincia, un número reducido de ellos, son los ayuntamientos los que ponen a disposición del personal de enfermería vehículos para que se desplacen a las visitas domiciliarias.
La vicesecretaria de Satse apuntó que la movilización de ayer era una primera llamada de atención pero, en caso de que la reclamación no tuviera eco en las autoridades sanitarias, tomarían otras medidas más contundentes.