El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
Joan Manuel Serrat cantaba -y canta, por supuesto, para satisfacción de su público-: «Hoy puede ser un gran día. Plantéatelo así, aprovecharlo o que pase de largo». El de ayer pudo ser un gran día, faltaría más, y la noche no iba a ser menos: no en balde era la más larga del año por el cambio de hora.
La Fonte dos Ranchos es una plaza por la que entran en Lugo los que llegan desde Santiago, Pontevedra u Ourense y desde diversas comarcas de la provincia. También es punto de entrada de las nuevas tecnologías, dado que se instaló hace meses una fuente cibernética que conjuga luz y sonido.
Ayer se ofreció una nueva sesión en la que la música, de aires escoceses, sirvió para coordinar el espectáculo.
Las expectativas de los lucenses no parecían estar ayer en el interés por presenciar el espectáculo, sea porque ya lo habían visto en la inauguración, sea porque la tarde-noche animaba a quedarse en casa o a pasear por otros lugares de la ciudad.
El buen ánimo depende de cada uno, pero ayer se dieron circunstancias que no propiciaban fiestas colectivas. Como ya se recoge hoy en otras páginas del periódico, la sede de la confederación hidrográfica del Miño, que hizo correr ríos de tinta, se fue aguas abajo del cauce para atracar en Ourense. Ni siquiera era un día de triunfos deportivos, ya que el Azkar empató tras perder anteayer el Breogán. Pero por encima de todo, queridos lectores, recuerden que hoy puede ser un gran día. Claro que sí.