Raquel Sánchez acudió ayer por la tarde a la que será probablemente su última sesión de cine en la ciudad, hasta que inaguren las salas de Abella, dentro de dos años aproximadamente. Para esta minusválida lucense fue un día triste porque cerraron las salas a las que acudía dos veces por semana y que estaban adaptadas para poder entrar con su silla de ruedas. Los dueños de los Yelmo deberían de reconocer su constancia al no haberse pasado a la exhibidora de la competencia, en As Termas, que ahora se queda sola con todo el pastel. Hace diez años siete cines se repartían al conjunto de los espectadores lucense. El goteo fue incesante en los últimos años hasta llegar a la situación actual en que las salas del centro comercial marcarán las pautas de los que se verá en Lugo.
La joven discapacitada asegura que si bien los cines de As Termas, con diseño de anfiteatro y escaleras, tienen reservada una zona para las sillas de ruedas, justo delante de la pantalla, no es precisamente el mejor lugar para ello. Puede ser el único que encontraron para tratar de adaptarse a la normativa, pero la incomodidad es manifiesta. Y es que casi nadie, salvo si la sala está a rebosar, se sienta en la primera fila de las salas, como para ponerse delante. «No es precisamente como para aguantar dos horas y media de película, con el cuello forzado».
Para Raquel Sánchez con el cierre de los cines Yelmo -ayer acudió a la última sesión para despedirse- se cierran también buena parte de sus expectativas de ocio en la ciudad, especialmente durante los largos meses de invierno. Y junto a las de ella, las de otros minusválidos de la ciudad.
Esta mujer puso de manifiesto que si bien en su conjunto As Termas está adaptado para el acceso de minusválidos, no ocurre lo mismo con los cines. Explicó que se había hablado de instalar una plataforma para poder subir las sillas al anfiteatro, pero sería en una única sala, con lo que obligaría a los espectadores con discapacidad a ir a ver la película que echaran en ella, sin posibilidades de elegir, o a renunciar a esta faceta de ocio.
Los Yelmo cierran dejando a 29 personas en la calle, entre los cines, la bocatería y la tienda de golosinas.