Las gasolineras de Terra Chá son objeto prioritario de los ladrones

La Voz

LUGO

Lugo | No hay datos oficiales contabilizados, pero fuentes del sector aseguran que en los últimos meses fueron atacadas por los ladrones más de media docena de gasolineras establecidas en la comarca de Terra Chá. Curiosamente las más asaltadas son las que se ubican en el municipio de Vilalba y también en el de Xermade. La Guardia Civil intenta reunir todos los detalles para tratar de dar con los autores.

Podría pensarse en que los autores de los robos forman parte de una banda especializada, sin embargo el hecho de que los ataques se produjeran espaciados en el tiempo hace que los investigadores tengan dudas.

La última actuación de los delincuentes tuvo lugar durante la noche del martes al miércoles en una de las estaciones de servicio de Martiñán, en la carretera N-634, en el municipio de Vilalba, pero muy cerca del límite con Abadín. Los ladrones practicaron un gran butrón en la pared posterior del edificio. Utilizaron marras o mazos para deshacer la pared. Posteriormente se colaron en el interior de las instalaciones y se llevaron únicamente 70 euros en monedas que era lo único que habían dejado los responsables del establecimiento.

Según algunas fuentes, los cacos intentaron también abrir o manipular la caja fuerte, pero finalmente desistieron. Además de los cuantiosos destrozos, ocasionaron desperfectos en el fax del establecimiento.

A la mañana siguiente, cuando los empleados llegaron al local pudieron comprobar que los ladrones cortaron los cables del servicio eléctrico por al menos tres sitio. Trabajaron a la oscuridad, utilizando posiblemente linternas o algún grupo electrógeno propio, para no levantar sospechas.

Establecimientos aislados

Recientemente también hubo un intento de robo en una gasolinera del municipio de Xeramade. En esta zona también se produjeron atracos e, incluso, fueron encañonados los trabjadores.

Según explicaron ayer diversas fuentes, hay una razón fundamental para que las estaciones de servicio de esta zona sean atractivas para los ladrones. Se trata del aislamiento. La mayoría de ellas están en zonas alejadas de casas y también con escasez de alumbrado público, salvo el propio de la instalación.

Hay otro aspecto a tener en cuenta y es el hecho de que todos los establecimientos cierran, como más tarde, a las once de la noche. A mayores hay que unir la circunstancia de que no todas disponen de sistema de alarma, aunque esto no supone ninguna garantía que evite el asalto porque habitualmente quienes lo llevan a cabo son especialistas y lo primero que hacen es desactivar todos los dispositivos.

En el sector hay cierta preocupación por lo que está sucediendo. Ayer, el encargado de uno de los establecimientos de venta de combustibles aconsejó no hablar ni abordar periodísticamente el asunto para «ver se nos van deixando en paz».