Rúa da Raíña
21 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Un hombre, ayer al mediodía, se afanaba en darle toda clase de explicaciones a su mujer: «Mira, el de las barbas creo que es el alcalde y el otro... Anda, ¡pero si el otro es el de la Xunta!». Ellos, una pareja de turistas, eran algunos de los muchos que ayer se preguntaban qué hacía el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño , con toda la élite del PSOE lucense en los alrededores del edificio de Caixa Galicia, rodeado de cuatro coches oficiales y varios de la policía. El motivo de tanto follón era la presentación del Plan de Reequilibrio Territorial de Galicia 2007 - 2010, un plan que, como bien indica su nombre, pretende eliminar las diferencias entre la Galicia costera y la interior. Un plan que, tanto el concelleiro de Economía y Hacienda, José Ramón Fernández Antonio , como el presidente Touriño definieron como una apuesta para «superar unha dinámica da Galicia das dúas velocidades». Para ello, una inversión de 3.657 millones de euros (811 exclusivos para la provincia de Lugo) y un doble objetivo: que la comunidad sea accesible y, por tanto, dinámica. «Os concellos de Viveiro, Foz, Ribadeo, Burela, Vilalba, Sarria e Monforte serán nucleos dinamizadores, encargados de actuar como cabezas tratoras para promover o desenvolvemento», explicó Touriño en su intervención, precedida por la del concelleiro de Economía y la de la concelleira de Política Territorial, María José Caride . En el patio de butacas estaban el alcalde de la ciudad, José López Orozco , y el presidente de la Diputación, Xosé Ramón Gómez Besteiro , rodeados de concejales del ayuntamiento, diputados y alcaldes de Meira, Antonio de Dios ; Portomarín, Silvia Rodríguez ... Pasados los cincuenta minutos largos del acto oficial, y al pie del estrado, Touriño se acercó a los distintos grupos para repartir apretones de manos y charlas más o menos largas. A la salida, en la plaza de Santa María, comenzó el acto extraoficial. «¡Ay!, 2.500 euros para los niños... ¡Pero qué mentirosos sois, qué mentirosos...!», le espetó una paseante a Touriño, que mantuvo la sonrisa sin inmutarse. Un continuo goteo de personas trataban de acercarse al presidente y algunos, incluso, se sacaban fotos con él. Orozco y el resto de la cúpula socialista provincial, le dieron un margen bastante largo para confraternizar con los paseantes, antes de llevarlo junto a la estatua que conmemora la inauguración de la ciudad. Después de detenerse unos minutos ante los artesanos que estaban en los soportales, fueron todos directos a la terraza del café Centro, donde estuvieron casi una hora. «Yo le he invitado a comer, pero dice que tiene que marcharse a Santiago», declaró Orozco cuando Touriño se marchó y llegó la hora de las valoraciones. «Ya en la oposición pidió fondos de compensación. Ahora está cumpliendo con lo que dijo en su discurso de investidura y yo estoy encantado», puntualizó Orozco.