El Bloque está dispuesto a gobernar solo en Ribadeo y Rivera espera lealtad en Foz
LUGO
?on un ambiente de gala, al ritmo de dos bombas de palenque y con las tablas que se adquieren fajándose como primer teniente de alcalde (lejos queda ya la bisoñez de hace cuatro años), Fernando Suárez leyó su primer discurso en la alcaldía de Ribadeo, el feudo simbólico recuperado por el BNG. El nacionalista se impuso como alcalde en una ajustada votación: con cuatro votos, los mismos que el PP. El PSOE se decantó por votarse a si mismo, al igual que UPRI. Cada uno lo suyo, de modo que ganó la lista más votada en los comicios y se diluyó cualquier posibilidad de sorpresa. Con las negociaciones para renovar el pacto de gobierno rotas, Suárez dejó claro en su intervención que no le tiembla el pulso para afrontar un mandato con una minoría tan exigua. Más allá de las frases hechas, de apelaciones a la honradez, a considerar la política como un servicio a la sociedad y no como una profesión para ascender, a trabajar por Ribadeo, a convertirlo en una pequeña ciudad y a no defraudar las expectativas generadas, el ya alcalde manifestó al auditorio que llenaba el salón de plenos: «Para gobernar non chegan as palabras», y añadió: «O pacto do BNG é cos veciños de Ribadeo, con todos, e nada máis que iso guiará o noso traballo de agora en diante». Diálogo «Vai ser unha lexislatura distinta, sen maioría absoluta, e teremos que buscar o diálogo e traballar moito para non perder subvencións. E para elo estou absolutamente convencido de que contaremos coa lealdade do PP e do BNG». En sus primeras palabras tras ser reelegido alcalde de Foz, José María García Rivera (PSOE), mostró su cara más amable, quizás previendo la ardua tarea que le queda por delante, con verdaderos huesos que roer (que negociar con la oposición) como el plan general de ordenación municipal. El PP propuso que la votación fuese secreta. Por el salón, abarrotado de público, sobrevolaron algunos de los fantasmas de los últimos días, pero Rivera se apuró a espantarlos proponiendo a su vez que la votación fuese a mano alzada. Los seis ediles socialistas y los tres del Bloque lo apoyaron. Cada grupo se apoyó a sí mismo.