Zapatero pide un aplazamiento de su declaración por la «complejidad» del sumario
Manuel Anxo Taboada tiene una tesis para explicar el empecinamiento del actual presidente de la Diputación en retrasar hasta lo imposible el pago del canon. El que era alcalde de Chantada cuando el Ayuntamiento presentó el contencioso supone que las tensiones que vivió la derecha local a finales de los años ochenta, reflejo de una recomposición general del campo político gallego que terminó con la desintegración de Coalición Galega y la integración de sus restos en el Partido Popular. El ex alcalde Taboada cree que Cacharro se sintió traicionado por Sergio Vázquez Yebra, que pocos años antes había desembarcado en el PP, en una operación en la que Taboada sospecha que el canon fue moneda de cambio y de la que Cacharro salió convencido de que ese asunto no le iba a dar dolores de cabeza. El acuerdo de plantear el contencioso en 1993 la tomó Chantada Nova, con el asesoramiento del chantadino Boán Méndez, medio pariente de Taboada y secretario del Ayuntamiento de As Pontes entonces embarcado en un contencioso similar por la mina de Endesa. «Só tiñamos tres concelleiros, pero eu fun falar co avogado Reinoso, que me dixo que o acordo do 1984 era dabondo para formular os recursos sen necesidade de pedir o apoio do pleno», recuerda Taboada. El voto de Vázquez Yebra, su entonces socio de gobierno, sí fue necesario para la provisión de fondos para sustentar los recursos: «Respaldou a decisión, non se arrugou». Una vez presentado el contencioso, Chantada Nova decidió llevar por fin el asunto a pleno, para pedir un pronunciamiento político de respaldo. Manuel Anxo Taboada reprocha al actual alcalde su reacción de entonces. «Levámolo a pleno para que o PP se mollase. E votaron en contra. Manuel Varela fóra de segundo na lista de José Regal e facía de portavoz municipal do PP. Dixo que o do canon non tiña ninguna posibilidade e que só íamos conseguir poñernos á Diputación en contra».