La fiesta de las fiestas ya está aquí

La Voz LA VOZ | LUGO/SARRIA

LUGO

ÓSCAR CELA

Los actos en los colegios protagonizaron una jornada marcada por los más variados disfraces El pregonero del carnaval lucense repasó los aspectos indispensables de esta celebración

16 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

«O Antroido é a festa das festas». Quien afirmó esto fue Jesús Cao Peón, presidente de la asociación de antiguos alumnos de la Escola de Arte e Deseño Ramón Falcón, que ayer pronunció el pregón del carnaval lucense. Pero para el pregonero, el antroido es también «a convivencia entre os grupos para elixir os disfraces; mercar as teas ou buscar as cores, e por suposto, aquel que desde o fuciño ata o rabo danos gusto e pracer tan variado, e despois, as orellas, as filloas, as flores, a augardente e a queimada». Animado por la situación, Jesús Cao quiso hacer la primera antroidada de este año e instó a los presentes a dejar volar el pensamiento para ver «unha ponte sobre o Miño, un pazo para todo tipo de espectáculos, uns políticos amables e unhas estradas e autovías que xa dispoñan do novo sistema antiaccidentes». Concluido el pregón, actuaron dos charangas y también hubo teatro en la calle. Las calles y los centros escolares de toda la provincia fueron precisamente los escenarios en los que ayer se concentró buena parte de la diversión carnavalesca. Así, fueron muchos los colegios en los que los alumnos pudieron lucir los disfraces confeccionados para la ocasión; aunque también hubo quien se valió de pelucas de colores y pinturas en la cara para sumarse a la fiesta. Una fiesta que se extendió a la calle, donde no faltaron los que se lanzaron harina y algún que otro huevo. En el municipio sarriano, uno de los centros que destacó por su originalidad fue el Frei Luis de Granada. En esta ocasión los alumnos decidieron escenificar una feria de 1950. No faltaron los típicos puestos de productos e instrumentos del campo, así como tejidos. El inicio de la fiesta fue un partido de fútbol entre solteras y casadas en el que a los futbolistas que les correspondió jugar con faldas y tacones no les resultó muy sencillo desarrollar su labor. A nivel individual llamó poderosamente la atención una niña perfectamente equipada con un uniforme real de Policía Local. La elegante niña no era otra que la hija del jefe de la Policía Local de Sarria, Francisco Lara, y los que la vieron opinaban que Sara María llevaba el uniforme con más elegancia que su progenitor.