Dos vidas con mucho ritmo

LUGO

PRADERO

Crónica | Profesores de baile de Terra Chá El matrimonio que forman José Manuel Teijeiro y Teresa Soto, vecinos de Bazar, da clases de danza en la provincia tras empezar como alumnos hace unos doce años

06 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Teresa Soto y José Manuel Teijeiro han pasado de alumnos a profesores en poco más de una década. A mediados de los noventa decidieron apuntarse a unas clases de baile de salón que impartía en Castro de Rei un monitor de Lugo. Fue una decisión promovida por la parte femenina del dúo, como recuerda la masculina. El aprendizaje de merengues y de boleros pronto suscitó interés en ellos, hasta el punto de que al final de aquel curso comenzaron otro en Santiago: un día por semana se desplazaban de Bazar a la capital de Galicia para perfeccionar un conocimiento que les sirviese para empezar a participar en competiciones. A finales de los noventa comenzó su asistencia a pruebas. El pabellón de A Malata, en Ferrol, fue el escenario de su estreno, con una prueba que comprendía ritmos latinos (bolero y chachachá) y ritmos estándar (tango, vals inglés y vals vienés) y que tendría continuidad con otras celebradas en Vigo o Ribadeo. Estar con gente y disfrutar de un pasatiempo eran dos razones que José Manuel Teijeiro apreciaba en su nueva afición. Pero su interés por el baile no se quedó ahí, sino que poco después se matricularon en una academia de A Coruña para conseguir el título de monitores de bailes de salón y ritmos latinos, que es tanto como diplomarse en cumbias y batachas. El curso duró 160 horas; pero indudablemente debió de merecer la pena, ya que hoy dan clases de baile por diversos lugares de la provincia, desde localidades como Pobra de San Xiao o Becerreá hasta Lugo, y en este mes empiezan a enseñar sus conocimientos en Outeiro de Rei. Por la treintena Parejas que rondan la treintena predominan en las clases, aunque no han faltado los solitarios en busca de pareja: «Tiven algún rapaz que dicía que quería aprender porque o necesitaba para ligar», dice José Manuel Teijeiro, que subraya que el pasodoble o la cumbia se aprenden más que el vals. Su esposa, por su parte, advierte que a los más jóvenes les cuesta aprender: «Están moi afeitos ao pum pum das discotecas. Iso é todo igual, e se van a clases de baile, non escoitan o ritmo», dice Teresa Soto. Sus gustos a la hora de moverse al son de la música varían poco: ella muestra predilección por la salsa y el tango; él proclama su querencia por la salsa, pero sin olvidar que todos los ritmos tienen su encanto. Y emoción es lo que ella casi confiesa sentir cuando ve a alumnos y ex alumnos moviéndose con ritmo gracias a sus enseñanzas.