Las obras de la autovía del Cantábrico (A-8) avanzan en el municipio vilalbés, pero al mismo tiempo destapan nuevas críticas. Por un lado, en la zona de A Grandisca, en la que confluirán la Transcantábrica y la autovía Ferrol-Vilalba, se ha construido una rotonda por la que los vehículos (en la foto) circulan desde hace semanas. La situación afecta al tráfico que circula por la carretera que enlaza Vilalba con As Pontes (LU-861), dado que ahora funciona un trazado apartado varios metros del primero que tuvo esa vía cuando se abrió a la circulación. Al lado de la rotonda, mientras tanto, se observa cómo avanzan las obras de la A-8 en el tramo denominado Vilalba-Regovide. Y a pocos kilómetros ha aparecido una situación que el gobierno local rechaza, ya que la construcción de un paso elevado sobre la A-8 en la parroquia de Boizán, destinado a suplir a un a pista afectada por el trazado de la autovía, es vista con inquietud: el alcalde, el popular Gerardo Criado, manifestó ayer que las dos entradas del puente estaban muy cerca de curvas cerradas, con lo que las dificultades para maniobrar y los riesgos de accidentes son mayores, agregó. El Concello acordó, además, dirigirse a Fomento para mostrar su preocupación por los enlaces previstos entre la Transcantábrica y la localidad.