Crónica | Itinerarios por la comarca Las márgenes del río Trimaz y la ladera de A Carba ofrecen la posibilidad de gozar de recorridos por zonas dotadas con una gran riqueza patrimonial y paisajística
24 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.¿Apetece un respiro entre partido y partido del Mundial de fútbol? ¿Hay pocas posibilidades de playa porque el tiempo no acompaña o las circunstancias personales no lo permiten? Eso no debe significar una renuncia a ciertos placeres de la vida al aire libre, en donde siempre hay alicientes para un rato de esparcimiento. Eduardo Ramil, director del Museo de Prehistoria y Arqueología de Vilalba, aceptó la propuesta de este periódico de proponer algún paseo por la comarca, siempre con la condición de que fuesen itinerario cómodos, aptos incluso para personas incapaces de grandes esfuerzos físicos. Una primera posibilidad es salir de O Rañego, una zona de Vilalba cada vez más frecuentada en los últimos tiempos: el paseo fluvial que bordea el Magdalena desde el área recreativa y la mejora del antiguo trazado de la N-634 convierten al restaurado molino en inicio o final de muchos paseos. Cerca, aguas abajo, está Ponte Rodríguez, en cuyas inmediaciones hay un hórreo y un cruceiro. Ramil subraya, de entrada, que una de las ventajas de Terra Chá es que los ríos están rodeados de una flora tan característica como variada: avellanos, abedules o fresnos son parte habitual del paisaje natural de este territorio. Si en lugar del Magdalena tomamos como referencia el río Trimaz, que con el anterior forma el Ladra, nos encontramos también con un itinerario que nos ofrece a la vez naturaleza e historia. En parroquias como Gondaísque o Distriz, situadas al oeste de la capital chairega, se puede apreciar, explica Baamonde, una vegetación en la que abunda el bosque caducifolio y en la que la cercanía del río Trimaz, que entra en el concello vilalbés desde el de Xermade, contribuye a evitar cualquier sensación de sofoco si aprieta el calor. Por esa zona, hoy atravesada por la carretera Vilalba-Momán, pasó en siglos pasados el camino real que conectaba la villa de los Andrade con As Pontes y Ferrol. García Rodríguez, personaje medieval cuyo nombre está relacionado con el topónimo del municipio pontés, estaba vinculado familiarmente con los Andrade, lo que ayuda a explicar la conexión entre Vilalba y esa zona. Propuesta en Martiñán Hay otro puente que Eduardo Ramil recomienda visitar. Se trata del puente viejo de Martiñán, construido en el siglo XVIII y situado en el Camino Norte. En Vilalba, ayuntamiento surcado por tantas carreteras debido a la situación geográfica, el camino jacobeo lleva siglos funcionando como elemento de vinculación cultural y social con otras tierras. Por esta zona de Vilalba, además, avanzan pequeños arroyos que pertenecen a la cuenca del Támoga. Otra zona que cuya vegetación alaba Ramil es la de Santa Eufemia, en Lanzós. En esta zona del municipio vilalbés está la parroquia de Corvelle, cuya iglesia, restaurada en años pasados, sigue el estilo de la de Santa María de la capital del ayuntamiento. Corvelle pertenece además a las parroquias de la comarca que tienen cementerios de estilo neogótico, inconfundibles por su silueta. Sin abandonar las cumbres de la sierra de A Carba en el horizonte, la iglesia de Castromaior, de traza románica y lápidas funerarias de los siglos XVI y XVII, nos demuestra que se queda en casa el que quiere, no el que dice carecer de alicientes.