Del Mediterráneo al Miño

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Crónica | Nuevos proyectos Una inmobiliaria de Alicante inauguró ayer una urbanización en Rábade, y busca parcelas en zonas de Terra Chá para aprovechar la cercanía a Lugo y a la autovía del Noroeste

16 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Del sol del Mediterráneo al sol de Terra Chá hay algunos grados de diferencia, una intensidad de luz solar que también admite matices y unas referencias hidrológicas que tampoco son las mismas: no es igual ver el Mediterráneo desde Alicante o Valencia que el Miño desde cualquier municipio situado en su curso alto. Sin embargo, las posibilidades de expansión de una empresa pueden ser más o menos parecidas, salvando las distancias, en el sureste o en el noroeste de la península Ibérica, como demuestra la empresa St. Priest, S.?L. Esta empresa, cuya sede está en Alicante, realizó ayer el acto inaugural de una urbanización situada en el municipio de Rábade: en las afueras de la localidad, cerca de la carretera que comunica este municipio con el de Cospeito, construyó una urbanización de 28 chalés. Cada uno se levanta en fincas de 800 metros cuadrados, en las que se han levantado viviendas unifamiliares de 201 metros cuadrados. Once de ellas están ya vendidas. No obstante, cerrar la venta de los inmuebles que aún carecen de inquilino no parece el único objetivo de la empresa en esta incursión en el noroeste. Pensando en un futuro más o menos próximo, ampliar esta iniciativa de Rábade a ayuntamientos como el vecino de Begonte parece el próximo objetivo. La cercanía a Lugo, las posibilidades que abre la autovía del Noroeste (A-6) con las facilidades de acercamiento a A Coruña y a Santiago y el crecimiento de servicios en los concellos de la zona son cuestiones que una empresa como St. Priest tiene en cuenta a la hora de diseñar su futuro en la comarca. La inauguración de ayer representa el final de un trámite iniciado en 1999 y que incluyó, entre otros asuntos, la redacción de un plan parcial, necesario para recalificar unos terrenos catalogados entonces, según informaciones de la empresa, como suelo rústico. La situación culminó con un acto protocolario, aunque parece más el final de un capítulo que la terminación de una historia. Las posibilidades de crecimiento de la comarca parecen ser la causa de que el asunto no se haya acabado.