En directo | La mejora de viviendas en Vilalba, de cerca El arquitecto de la oficina de rehabilitación explica a La Voz la ejecución de una obra para demostrar que el plan no implica proyectos espectaculares ni grandes gastos
02 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Un plan de rehabilitación como el que se desarrolla en Vilalba y en otras localidades de toda Galicia no está reservado a casas de piedra que acrediten siglos de antigüedad, ni a inmuebles de gran amplitud que deslumbren a quien los vea desde fuera, ni a proyectos espectaculares que coloquen súbito esplendor donde antes había décadas de abandono. Una vivienda relativamente reciente -construida hace unos 60 años, según los cálculos de sus actuales moradores-, de dimensiones no muy amplias -140 metros cuadrados repartidos entre la planta baja, el primer piso y el desván- y habitada le sirve al arquitecto de la oficina de rehabilitación de la capital chairega para demostrar que el objetivo del plan, la mejora de la calidad de vida, se puede lograr con propuestas sencillas y sin grandes desembolsos. Contra la humedad El arquitecto conversa con los operarios que reparan, en la travesía de Os Castros, la cubierta de una casa cuyas características son las descritas en el párrafo anterior. La retirada del tejado deja ver unas vigas de roble cuyo buen estado se comprueba con un golpe. Portela coge un martillo, que al contacto con la madera emite un sonido casi metálico por su contundencia: «Isto é o mellor que hai, non tes outra madeira coma esta», subraya. Una parte de la madera estaba deteriorada por la humedad y se renueva, con lo que desaparecerá la principal amenaza para las vigas de esta y de cualquier otra casa, la humedad que se filtra en el resto del edificio. También se cambia la chimenea, que será, como la anterior, de ladrillo. Es posible porque el muro que la rodea es de piedra, mientras que si fuera de madera, no se podría usar el ladrillo, que es incompatible con ese material. Así se consigue otro objetivo que el plan tiene presente en su línea de actuación, la reducción de gastos siempre que sea posible. Nada que no sea necesario tiene cabida aquí: «Isto non é o Guggenheim», manifiesta Portela. Otra de las tareas que se llevará a cabo es la regularización de la pendiente, con lo cual algunas vigas se elevarán unos 15 centímetros para adaptarse a la nueva pendiente. La operación solo se hará en una de las vertientes del tejado. Pizarra irregular Luego vendrá la colocación de nuevas losas, que será pizarra en porciones irregulares. Será el último proceso de una obra que empezó hace una semana y que acabará dentro de un mes si el tiempo no empeora. Los trabajos, incluidos en la tercera fase del plan de rehabilitación, tienen unos 14.000 euros de presupuesto. Las ayudas que concede la oficina pueden llegar a los 8.000 euros, sin olvidar que en muchos casos también redacta el proyecto, con lo que los residentes se ahorran un gasto que en una obra como esta puede llegar a los 3.000 euros. Mientras explica detalles de la obra, Portela conversa varios veces son los que realizan los trabajos y señala consecuencias de ese contacto: «A rehabilitación é un traballo de oficio», dice, convencido de la importancia de valorar el estado de los materiales. Terminada la visita, Portela cambia impresiones con la dueña de la casa como acaso haría un médico con los familiares de un paciente recién operado. Aún no ha terminado el proceso, pero parece más que evidente que la salud del parque inmobiliario vilalbés está en proceso de recuperación.