A media voz En el día dedicado a los árboles, usufructuado por los políticos, fueron plantados varios en los parques, pero también se confirmó la muerte de uno emblemático
21 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Estoy realmente alarmado. Por si no era suficiente con que cada año la selva amazónica se quede sin un trozo de masa arbórea equivalente a la provincia de Badajoz, la más grande de España, y que el Kilimanjaro esté a punto de perder sus nieves perpetuas, ayer presencié un fenómeno de causas tan misteriosas como las que llevan a las ballenas a suicidarse en masa en las playas: un montón de políticos afanados trabajando de pico y pala y un montón de obreros de brazos cruzados, mirando para ellos. El fenómeno fue limitado en el tiempo, pero no en el espacio, porque se registró en varios lugares a lo largo de la provincia. Para aplacar el nerviosismo que me invadía inicié una investigación y concluí que, del mismo modo que el comportamiento de las ballenas puede deberse a interferencias de los ultrasonidos de los artilugios metálicos que cruzan los mares a diario, en el de los políticos pudo influir la proliferación de humanos provistos de cámaras en las zonas verdes urbanas con motivo del Día Forestal Mundial, también llamado Día da Árbore. Concello Todos los políticos en cuestión decidieron plantar un árbol y, como las fieras en la selva (dicho sea sin mala uva), los de cada especie eligieron su propio jardín. De este modo, los de la familia (administrativa) municipal se fueron al parque del malogrado y recordado Marcos Cela. Allí plantaron una encina el alcalde López Orozco , los alcaldes infantiles Yolanda Vales y Simón Cuba ; el edil de Medio Ambiente, Lino González Dopeso y los concejales Dolores Vieiro , Xosé Anxo Lage , Lorenzo García y Neves Núñez . Como en los viejos tiempos, una socialista, Loli Vieiro, y un nacionalista, Lage, llegaron al lugar en el mismo coche porque coincidió que salieron juntos del Concello. Políticamente no tiene ningún significado, pero sirvió para bromear. Consellerías La familia administrativa de la Xunta plantó su árbol en el jardín del edificio administrativo. Allí se aplicaron con la pala los delegados de Medio Rural, Emilio López Pérez , y de Presidencia, Begoña Santos , aunque Milucho desplegó una intensa jornada de trabajo, de esas que se marca con frecuencia, y plantó árboles por media provincia. Curiosamente, en el día del árbol González Dopeso confirmó la muerte de una de las tres secuollas del parque Rosalía de Castro. Tenía 91 años y, también curiosamente, muere en años secos por exceso de humedad.