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En directo | Juicio por un despido a un trabajador El juzgado de lo social decidirá si el único empleado del Banco Gallego de Baralla actuó correctamente o no al tirar papeles de la entidad en un contenedor
20 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?arece que todo fue un cúmulo de despropósitos y, ahora, la palabra la tiene el titular del Juzgado de lo Social número 2 de Lugo que deberá resolver sobre el despido de un trabajador de banca por haber tirado documentos. Primero, el empleado se llevó, según dijo, documentación del banco con la finalidad de quemarla en una lareira; luego, la tiró en un contenedor de Lugo; a continuación la encontró un trabajador de Urbaser y se la llevó a la Guardia Civil pensando que había sido robada. Más adelante intervino la Agencia Española de Protección de Datos que no mandó a tiempo la documentación al juzgado lucense y obligó a suspender hace quince días el juicio. Ayer sí estaba la documentación pero, en vez de mandar el expediente de Baralla llegó uno de Villena. Despropósitos aparte, está en juego si el despido del trabajador fue procedente o nulo y, además, una posible sanción a la entidad bancaria por parte de Protección de Datos. La multa, según declaró en el juicio el asesor jurídico de la entidad, podría ser de 60.000 euros. El trabajador dijo que era administrativo y que en Baralla estaba solo. En el mes de mayo del año pasado vio una caja con documentos, la metió en su coche para tirarla pero se olvidó. Al día siguiente fue a ver a una tía anciana y se percató de que el maletero de su coche estaba cargado. Cogió la caja y la tiró en el contenedor. El despedido explicó que no había comprobado los documentos porque estaban destinados a ser tirados por la limpiadora. No comunicó nada de lo que hizo al banco porque no le concedió ninguna importancia al hecho. Intentaron atribuirle el haber tirado documentos relacionados con unas irregularidades que hubo en el banco en el año 1985 y que deberían ser archivados, pero él dijo que no sabía nada de eso porque en esa fecha no estaba allí. Recordó que una parte de los documentos son archivados durante 15 años y los demás se tiran a la papelera. «No hay una circular de lo que haya que hacer», aclaró. Directivos del banco que declararon posteriormente dijeron que existían unas directrices sobre el particular en la intranet de la entidad. ¿Qué documentación tiró? Según él, restos de fotocopias de carnés de identidad y otros documentos sin importancia. Los directivos del banco dijeron que nunca debería ir a la papelera. Incluso salió a relucir el hecho de que en las oficinas no había trituradoras de papel, si bien los testigos aportados por la letrada que defiende los intereses de la entidad bancaria dijeron que los papeles los destruía una empresa especializada. Otra cuestión que deberá resolver el juez es si el trabajador fue despedido por pertenecer a la CIG. Los directivos dijeron que desconocían este extremo a pesar de haberse presentado como candidato sindical.