Los sabores del mundo

Carlos Cortés
Carlos Cortés MONFORTE

LUGO

ALBERTO LÓPEZ

Crónica | Iniciativas para la integración Inmigrantes de quince nacionalidades afincados en Monforte prepararon una degustación popular de platos típicos de sus respectivos países

18 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuscús marroquí, prajitura rumana, seviche ecuatoriano... Estos sabores y otros igual de exóticos y más pudieron probar ayer quienes se acercaron a la oficina de turismo de Monforte para participar en la degustación de platos cocinados por inmigrantes . «Trátase de aproveitar a gastronomía, algo que nos une a todos, para dar un paso máis na integración», contaba ayer Alicia Cadarso, concejala de Servizos Sociais frente al mostrador en el que se mostraban especialidades típicos de catorce países, sólo una parte de las más de veinte nacionalidades presentes en el padrón de habitantes de Monforte. En el mes de agosto eran 612 los ciudadanos de origen extranjero censados en la capital de la comarca de Lemos, donde representan algo más del 3% de la población. La marroquí Fatma es uno de ellos. «Yo no tengo problemas, me tratan bien», dice mientras reparte raciones de carne con ciruelas. «Se llama tajin», dice la chica que está a su lado en un castellano mucho más trabajoso que el de Fatma. La chica es Halima y acaba de llegar de Marruecos. Sólo lleva tres meses aquí. En el censo monfortino hay únicamente siete marroquíes. Son mucho más numerosos los inmigrantes sudamericanos. De Colombia y Venezuela, sobre todo. Lourdes viene de Ecuador. Ella y su amiga Jackeline llevaron a la degustación de ayer aperitivos de su país. A ellas parece haberles costado algo más que a Fatma la adaptación. «No me quejo -cuenta Lourdes-, pero hay personas que no ayudan». La creciente importancia de la colonia inmigrante no ha planteado problemas aparentes de integración en Monforte, aunque los recién llegados sí sufren a veces un cierto rechazo más o menos oculto. Por ejemplo, los servicios sociales del Ayuntamiento constatan que a algunos les es difícil alquilar o comprar pisos, por el recelo de los propietarios. Pero ésa no es la principal preocupación de quienes recurren a la oficina de atención a inmigrantes, atendida por una abogada y una trabajadora social. Esta última, Belén Gómez, explica que la mayoría de las consultas que atienden tienen que ver con la obtención del permiso de residencia y con el reagrupamiento familiar. «A inmigración aquí e maioritariamente feminina, elas marchan deixando no seu país ao home e aos fillos, e en canto se asentan un pouco intentan traelos», afirma.