En directo | Un trabajo a la altura de los tiempos La residencia de Vilalba recibirá un certificado de calidad tras pasar una inspección que destaca su buen funcionamiento y que supone un aval de garantía para el futuro
24 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Las buenas intenciones no siempre se quedan a medio camino, superadas por las circunstancias y alejadas de sus objetivos iniciales. Un trabajo como la atención a la tercera edad, que siempre tiene una necesaria dimensión social más allá del carácter público o privado del centro que acoja a la gente mayor, también puede ser un ejemplo de que la buena voluntad se traduce en buenos resultados. La residencia de personas mayores de Vilalba es una clara muestra. El centro, fundado en 1938 y convertido en un símbolo de la capital chairega, acaba de pasar con éxito las pruebas necesarias para la obtención del certificado de calidad ISO 9001, lo que supone la comprobación de que su sistema de gestión, examinado por la consultora Bureau Veritas, ofrece el mayor bienestar posible a los más de 150 residentes que habitan en el edificio. Normal en empresas Someterse a una auditoría que permita alcanzar un certificado como el mencionado es un procedimiento cada vez más común en empresas que fabriquen productos u ofrezcan servicios: el prestigio con el que pueden presentarse en el mercado es una aspiración lógica. En este caso, ¿qué se consigue? Paulo Naseiro, director de la residencia, destaca que la credibilidad del centro se recogerá en un documento. «Dicimos cómo facemos as cousas e facémolas como dicimos», explica. El sistema de análisis ha sido amplio y riguroso, ya que se han examinado aspectos tan variados como el sistema de ingresos y de bajas, el cuidado de las instalaciones, la atención a los residentes o las normas de prevención de contagio en la manipulación de alimentos. En una empresa se inspeccionan su sistema de fabricación o su modo de gestión, pero aquí ha sido necesario pasar pruebas más amplias: lo que se medía, recuerda Naseiro, era ni más ni menos que un «concepto de atención integral á terceira idade». El resultado equivale, pues, a más credibilidad, si bien Naseiro afirma que los resultados se verán también en el trabajo diario: «Gañamos un sistema de xestión moi bo», asegura. Plazas concertadas El centro tiene actualmente ocho plazas concertadas con la Xunta, aunque un certificado como el que se conseguirá tras la auditoría podría abrir la puerta a un aumento. No obstante, no parecen ser esos números concretos la principal preocupación de los responsable de la residencia sino la obtención de más mejoras. La residencia está en una fase de reformas, que abarcan desde diversos cambios en la enfermería hasta la compra de nuevo material para la lavandería y cuyo denominador común es la adaptación a los nuevos tiempos. La residencia tiene 55 trabajadores. De la atención a los residentes se ocupan más de 40 -gerocultores, enfermeras, un psicólogo, un terapeuta, un animador sociocultural, un fisioterapeuta y un podólogo-; el resto se dedica a tareas de administración y mantenimiento. El centro depende de la Fundación Hospital Asilo, una entidad sin ánimo de lucro. Pero a pesar de que el objetivo de dicha entidad no sea el económico, la residencia ha logrado un reconocimiento que aunque no se mida en cantidades concretas sí supone un aumento de su reconocimiento exterior.