Llega la cultura del centro comercial

LUGO

PRADERO

Crónica | Miles de personas pasaron ayer por el nuevo centro comercial As Termas Hubo quien madrugó para entrar el primero en las tiendas, y guardó cola, o para repostar combustible en la gasolinera que ofrece precios especiales hasta el próximo jueves

04 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los lucenses iniciaron ayer el corto camino para adaptarse a una nueva cultura, la del centro comercial, que funciona específicamente los fines de semana. Ayer hubo hasta quien madrugó y no sólo para repostar combustible en la estación de servicio de Eroski y ahorrar entre tres y cuatro euros en depósito, sino para concederse el placer de ser de los primeros en entrar en As Termas. Por la tarde impresionaban las colas de coches, que parecían hormigas que entraban y salían del complejo, con 2.500 plazas de aparcamiento, pero que para conseguir encontrar una libre eran necesarias unas cuantas vueltas. La Policía Local fuera y los vigilantes de seguridad privada dentro dirigían el tráfico como podían. Más de uno que no tenía intención de entrar al centro comercial pero que optó por esta vía de entrada en Lugo juró en varios idiomas cuando comprobó el atasco en el que se había metido. Estas aglomeraciones no son nuevas, cuando abrió ya hace algunos años el hipermercado de As Saamasas se reprodujeron situaciones parecidas. La ruta norte del colesterol amplía recorrido desde ayer y a cubierto, y con aire acondicionado. A media tarde la cantidad de personas que se dirigían caminando al centro comercial se asemejaba a la peregrinación a O Cebreiro por el día de los Milagros. En As Termas predominaban ayer los curiosos sobre quienes acudieron realmente de compras. Había mucha gente joven, recién salida de clase y en tarde previa a festivo, de tienda en tienda, especialmente en los pasillos, pero a la mayoría, al menos a media tarde, no les molestaba el peso o el volumen de las bolsas. Mirar y comparar precios, antes de tomar una decisión, parecía ser la máxima de jóvenes y no tan jóvenes. Los primeros estaban más interesados en la zona de ocio que en la comercial y especialmente en los cines, que aún no empezaron a funcionar. Había comentarios para todos los gustos, desde quien echaba en falta una tienda específica de ropa para tallas grandes o que el resto incluyera tallaje superior a la 46. Buena parte de los establecimientos intentaban atraer a la clientela con señuelos, generalmente precios. Dos piezas al precio de una, camisetas a 3,95 euros; mochilas a casi 3, llamaban la atención de los visitantes. Llamaba también la atención la gran cantidad de vigilantes jurados distribuidos por las distintas áreas del centro comercial y en el interior de los comercios.