Otra víctima de la represión

LUGO

Crónica | La memoria trágica Los restos mortales del ex alcalde de Castro de Rei, Darío Rivas, fusilado en 1936, reposarán definitivamente en el panteón familiar de Loentia a partir del viernes

16 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

? partir del viernes, los restos mortales de Severino Rivas Barja, que fue alcalde de Castro de Rei por un plazo inferior a tres meses, en el año 1936 y que acabó siendo fusilado, reposarán definitivamente en el panteón familiar de Loentia, de donde era natural. Fue su hijo, Darío Rivas Cando, el que en el año 1994 descubrió casualmente que el cuerpo de su progenitor había sido sepultado en Cortapezas (Portomarín) después de haber recibido varios disparos que le costaron la vida. «Es la historia del niño de ocho años que recupera a su padre», explicó Darío que consigue ver cumplido el deseo de trasladar los restos de su padre al lugar donde reposa el resto de su familia. Será la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica quien realice la exhumación. Cuando Darío comprendió lo que le había pasado a su padre, comenzó a investigar y alguno de sus familiares le comentó la posibilidad de que el enterramiento se hubiese producido en la zona de Portomarín. Pensaron, en un primer momento, que había sido en el viejo cementerio de Portomarín que quedó sepultado por las aguas pero, en el verano de 1994, llegó la luz a este caso tan tenebroso a través de un anciano de la localidad que había sido testigo del enterramiento de Severino Rivas Barja. «Está detrás da capela de Cortapezas, dentro do que é o cimeterio e que no 1936 non era máis ca o adro», comentó el testigo del hecho. En ese lugar se produjo el enterramiento no sólo de Severino sino también de un jefe de la guerrilla republicana que fue paseado con él, en un desnivel que desciende desde la carretera de Lugo a la capilla. El testigo que vio enterrar a los cadáveres le describió a Darío Rivas como era su padre y las referencias coincidieron plenamente. Le explicó, además, que había recibido un tiro en una mano y que iba muy bien vestido. Tanto los dos fusilados como un matrimonio de Portomarín, que fue enterrado en la zona años más tarde, carecen de cualquier identificación en lo que deberían ser sus sepulturas porque los cuerpos, supuestamente, fueron tirados a una fosa. El hijo del ex alcalde de Castro y sus familiares le hicieron una ofrenda en el lugar donde están sus restos. Incluso llegaron a plantear la posibilidad de colocar una placa pero, según indicaron en la zona, el cura no lo permitió. Sí tendrá lápida conmemorativa, en cambio, en el panteón familiar de Loentia. Capturado en Lugo Severino llegó a estar vinculado a los socialistas. Era una persona con alto nivel cultural y muy preparada por estar al día. Por eso se desplazaba con cierta frecuencia a la capital lucense para participar en diversas tertulias, una de ellas la del café España, donde supuestamente se llegó a hospedar en alguna ocasión. Fue en este establecimiento donde fue apresado. Posteriormente fue encarcelado mientras sus captores decidían cuándo y cómo sería fusilado. A finales del mes de julio del año 1994 le fue dedicada una calle en Ribeiras de Lea. En el acto, además de asistir miembros de la corporación municipal, participaron familiares del ex alcalde que antes habían ido a Portomarín.