Fran se recupera en Barcelona

LUGO

ÓSCAR CELA

Crónica | El joven de O Corgo, inválido tras un accidente, fue operado Una intervención de seis horas y la rehabilitación podrían conseguir que el chaval pueda caminar sin la ayuda de sus hasta ahora inseparables bastones

16 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?ara Fran Solana el de ayer fue uno de los cumpleaños más felices de su vida, pese a que no pudo soplar las 23 velas ni comer la tarta. En el hospital Vall de Hebrón, de Barcelona, en el que fue sometido a dos complicadas intervenciones quirúrgicas para tratar de que recupere la movilidad, no le dejan tomar dulces. Lo celebrará cuando vuelva a Lugo, en la misma celebración en la que festejará el éxito de su operación. Seis horas en el quirófano y otras cuatro en reanimación dieron paso a la esperanza de que Fran podrá llegar algún día a caminar sin sus inseparables bastones. Fran Solana está inválido desde los siete años. El 12 de febrero del año 1992 fue atropellado por un turismo frente a su casa en San Cristóbal de Chamoso. A causa del golpe permaneció en coma profundo durante mucho tiempo. Fue sometido a varias operaciones cuando despertó, pero si bien consiguió algún avance, nunca pudo jugar y divertirse como cualquier niño de su edad. Fran y Laura Ferreiro, su madre, que han tenido que pedir dinero para poder viajar a la Ciudad Condal, tienen esperanzas fundadas en la recuperación del chaval derivadas de las manifestaciones del equipo médico que lo operó en Barcelona. Confían en que pueda abandonar los bastones que lo acompañaron las dos terceras partes de su vida. Sin embargo y pese a que el proceso va evolucionando bien, habrá que esperar algún tiempo para comprobarlo. Mientras tanto, el Supremo tiene en sus manos una decisión que será muy importante para la vida de Fran, el recurso presentado contra una sentencia de la Audiencia Provincial de Lugo. Esta instancia declaró anulada la renuncia de acciones que en su día efectuó su madre, tras cobrar 15 millones de pesetas de las aseguradoras. La Audiencia reconoce que la madre debería de haber obtenido autorización judicial para dar tan trascendente paso para la vida de su hijo, pero desestima las pretensiones indemnizatorias. Fran, que estaba muy nerviosos porque le tenía pánico a las dos operaciones antes de viajar a Barcelona, se recupera feliz y con las esperanzas puestas en el futuro.