La informática pone nota

LUGO

Crónica | Proyectos educativos El IES de Rábade presenta una iniciativa de empleo de ordenadores de bolsillo que pemite a los profesores un mayor control de la trayectoria de los alumnos

09 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Las notas y el comportamiento de los alumnos ya no necesitan un voluminoso conjunto de papeles donde anotar calificaciones, trabajos y actitudes diarias y hasta faltas de asistencia. Un proyecto diseñado por el IES Río Miño de Rábade permite el empleo de ordenadores de bolsillo para almacenar esos datos y transmitirlos a la comunidad docente. Ángel Manuel Lage, director del centro, y Marco Antonio López, profesor de Tecnología, presentaron ayer las líneas básicas del plan, que ya ha empezado a utilizarse de modo experimental. El próximo curso, si se cumplen las intenciones del centro, podrá funcionar con ocho o diez profesores. Las características del proyecto son claras y comprensibles. Un profesor dispone de un ordenador de bolsillo en el que anota faltas, calificaciones e impresiones del trabajo diario, y luego puede transferirlas a un ordenador común. Eso significa, por ejemplo, que el tutor de un alumno siempre tendrá acceso al comportamiento y a la evolución de un estudiante. E incluso puede permitir, aunque ahora no funciona esa operación, que un padre reciba en su teléfono móvil un mensaje que lo informa de faltas de asistencia de un hijo suyo. Sencillez y eficacia ¿Estamos, pues, ante un sistema que garantiza una mayor vigilancia? Sí, pero no sólo eso. Marco Antonio López explica que este sistema posibilita que un profesor no sólo tenga un control del alumno sino también un mayor seguimiento de su actividad docente, pues fácilmente comprueba el trabajo que va desarrollando a lo largo del curso o el que ha realizado en un año anterior. «Es sencillo de manejar y funciona perfectamente», resume Marco Antonio López. El proyecto, en cuyo desarrollo han colaborado el Centro de Formación y Recursos y el IES María Sarmiento de Viveiro, demuestra también la vitalidad de un centro que apenas tiene una década de existencia. Con 34 profesores y algo más de 300 alumnos, la puesta en marcha del sistema sería un avance cuyas consecuencias no se le escapan al director. Si la iniciativa avanza, los boletines de notas y los folios con anotaciones diarias pronto serán una parte más de la historia de la educación. Mientras tanto, el trabajo del IES Río Miño es una clara muestra de que el trabajo docente no se acaba al salir del aula ni termina cuando llega la hora que marca el final de las clases.