Crónica | Actividad ganadera La Xunta levanta la inmovilización de las granjas de Castro de Rei situadas junto a las afectadas por el último brote de brucelosis, con lo que el trabajo diario se normaliza
28 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El invierno ya queda lejos. Cercano el mes de mayo, el cuerpo y los ritmos de vida están habituados a la primavera, reclaman sol y temperaturas suaves y comienzan a olvidar fríos y heladas. Y con las sensaciones del invierno que se marchan va también, camino del olvido, la brucelosis. En marzo, en las últimas semanas del invierno, apareció un brote que afectó a dos explotaciones de ganado vacuno de leche de la parroquia de Outeiro (Castro de Rei) y que impuso la inmovilización de otras siete, situadas cerca de las dos atacadas por la enfermedad. Las dos granjas donde aparecieron brotes de la enfermedad optaron por el sacrificio de las reses, mientras que las otras quedaron sometidas a controles periódicos, necesarios para analizar si aparecían casos de ese mal. Gerardo Criado, veterinario jefe del servicio de ganadería de la Delegación Provincial de Política Agroalimentaria e Desenvolvemento Rural, explicó ayer que se habían realizado cinco controles y que todos habían dado resultados negativos. De ese modo, agregó, esas explotaciones ganaderas ya quedan liberadas de la prohibición de comprar y vender reses que pesaba sobre ellas. «Volve a normalidade», dijo Criado, que subrayó una vez más el descenso constante de esta enfermedad en la cabaña ganadera: «Os índices nunca estiveron tan ben», manifestó ayer. Mientras tanto, las dos explotaciones que tuvieron casos de brucelosis deberán esperar unas semanas para que la administración dé por concluido el proceso de desinfección y poder retomar una actividad normal que incluirá la compra de vacas que sustituyan a las sacrificadas. La primavera habrá avanzado más, así que del invierno apenas quedarán recuerdos; y de la brucelosis, tampoco.