Crónica | La comitiva ministerial aterrizó en Rozas El comandante que pilotó la nave destacó las buenas condiciones de la pista para tomar tierra. Los pasajeros tardaron una hora y diez minutos en llegar desde Getafe
05 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?l comandante Pedro Caballero, que pilotó el avión militar, un CASA-Nurtanio 235, que trasladó a la ministra de Cultura desde la base militar de Getafe, en Madrid, hasta Rozas, está acostumbrado a los vuelos VIP. A lo que no está habituado, especialmente cuanto transporta a miembros del gobierno, es a aterrizar en aeródromos como el lucense. Pero el viaje de ayer no le supuso ningún problema. Asegura que la pista de 4.000 pies se encuentra en buenas condiciones y su tamaño es suficiente para el avión militar, que está preparado para hacerlo en las de 600 metros. El comandante Caballero se deshizo en halagos sobre Rozas. Dijo del aeródromo que en lo que a orografía se refiere está bien situado y no presenta ninguna dificultad. Preguntado sobre la humedad, que es una de las variables que se manejaba cuando empezaron los trámites del centro de reciclaje de aviones, no mostró especial desaprobación. Apuntó que eso no es un problema e insistió que hay mucha más en Palma de Mallorca o en Canarias. El que sí apreció algunos problemas para el aterrizaje, lógicamente derivados de que Rozas es un aeródromo, fue el segundo piloto, José Ángel Lage Fernández, de 25 años, natural de Santiago de Masoucos, en Castroverde. Para él la pista se queda un poco corta y carece de ayudas de navegación, lo que les hubiera impedido tomar tierra en caso de niebla. Lage, que fue gaiteiro del grupo Zucurrundullo, de su concello natal, era la primera vez que aterrizaba en Lugo. Satisfacciones A pie de escalerilla esperaban a la ministra y a su comitiva el subdelegado del Gobierno, Jesús Otero; el teniente coronel de la Guardia Civil, José Herrera y el presidente del Real Aeroclub, Luis Abelleira Mayor, entre otros. Todos, por el significado que tiene que la ministra haya aterrizado en Rozas, estaban muy satisfechos. Pero, de los tres, quizá el más orgulloso fuera Abelleira, dado que este viaje refuerza algunas de sus tesis sobre el futuro del aeródromo y su utilidad. Abelleira aprovechó para asegurar que las instalaciones son buenas e hizo referencia a que el tipo de avión que tomó tierra en Rozas ayer tenía capacidad para 5.000 kilos de carga o para 45 pasajeros. De hecho ayer, según dijo, llegó al aeródromo con una veintena de asientos y una amplia bodega. Al aparato, según dijo, no le hizo falta toda la pista, sino que le llegó con la mitad. No es la primera vez que aterriza en Rozas una nave de estas características. Según el presidente de las instalaciones, durante las sucesivas ediciones de la Vuelta Galaico-Duriense da asistencia a los participantes un avión de estas características, que también es el que utilizan para pruebas de paracaidísmo. Sin embargo, una nave, con con un ministro, hace más de 40 años que no toma tierra. El aparato que aterrizó ayer en Rozas tiene una autonomía de vuelo de nueve horas. Tardó, según el comandante que lo pilotó, una hora y diez minutos en llegar a Castro de Rei, desde la base aérea de Getafe. El aparato alcanza una velocidad de 400 kilómetros por hora. El CASA, de fabricación nacional, está preparado para transportar pasajeros y carga. Los viajeros suelen ser ministros y en especial Carmen Calvo. El Rey y el presidente del Gobierno, que también se desplazan en aviones militares, no suelen utilizar este aparato. Pese a ello, el primero se desplazó en él en una ocasión, desde Palma de Mallorca a la Isla de Man. Hito histórico Muchos lucenses no sabían si lo más importante de ayer fue que Lugo acogiera la entrega de los Premios Nacionales de Literatura o, por el contrario, que la ministra rompiera una lanza a favor de Rozas, llegando al aeródromo en el CASA para asistir al acto celebrado en el Círculo de las Artes. En muchos corrillos se daba por supuesto que, a partir de ahora Rozas podría servir para que aterricen en Lugo otros miembros del Gobierno, e incluso de la Casa Real. O, para que se planteen en serio sus posibilidades como terminal de carga y como centro de reciclado de aviones, proyecto que está encargado a una empresa especializada.