Los curas se quedan sin casas

La Voz

LUGO

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La seis Expertos en patrimonio alertan del deficiente estado de las rectorales en la provincia de Lugo. De cada cinco sólo una se conserva aceptablemente, según un estudio

24 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Expertos en patrimonio advirtieron esta semana, durante la celebración de las jornadas organizadas por la Consellería de Cultura, del preocupante estado de una gran parte de las casas rectorales de la provincia, propiedad de la Iglesia Católica. En muchos casos se trata de construcciones de cierta importancia que se caen por falta de atención. Los curas de pueblo se quedan sin casas y éstas se quedan sin curas. Este podía ser el resumen de la situación. , un experto en cuestiones relacionadas con el patrimonio de la iglesia, explicó que en los últimos años las aldeas gallegas se quedan sin curas, lo que motivó que muchas de las rectorales fuesen cerradas. Actualmente un sacerdote con vehículo propio puede atender hasta media docena de parroquias. Suele fijar su residencia en un núcleo urbano. Las rectorales, en muchos casos, eran las mejores casas de la parroquia. Esto hace que actualmente algunas sean como pequeños pazos ideales para ser dedicados a otros menesteres como, por ejemplo, la hostelería. Algunas diócesis, entre ellas la de Lugo, no han dudado a la hora de poner en venta alguna de estas propiedades. En algunos casos se celebraron públicas subastas para la adjudicación de los inmuebles. Las diócesis, según algunas fuentes, no disponen de fondos para poder invertir en estas casas cerradas y desde las mismas no falta quien plantee la posibilidad de que sean los vecinos los que contribuyan a la restauración a cambio de dejar los inmuebles para usos parroquiales. Uno de los ejemplos de abandono máximo es la rectoral de San Martiño de Corbelle, en A Pastoriza, que fue invadida por la maleza. Su último inquilino fue un cura que murió en el verano de 1942. Hoy la casa está prácticamente caída. Según Miguel Ángel González, de cada cinco rectorales sólo una queda en un estado normal. «Hoy no se sabe realmente lo que hacer con ellas», precisó este especialista. Recordó, además, que estas casas representan la arquitectura «más solemne dentro de las construcciones rurales». Novecientas De acuerdo con algunas estadísticas, la Diócesis de Lugo tiene unas 900 casas y muy pocas se encuentran habitadas. En la de Mondoñedo hay 300 y están en fase de restauración algo más de la mitad. La de Lugo, por ser la demarcación eclesiástica más grande de Galicia, es la que más construcciones tiene de estas características. Además de la venta, otra de las fórmulas utilizadas por parte de la Iglesia es el alquiler. Esta es la modalidad que fomenta el Arzobispado de Santiago. El sistema de arrendamiento puede realizarse a cambio de una cantidad fija al mes, unos 150 euros, dependiendo de la situación y estado del inmueble. En su momento fuentes del obispado de Lugo dijeron que habían vendido algunas casas pero «sólo en casos muy determinados en los que la operación fue negociada entre el interesado, el párroco y la diócesis». Señalaron, a su vez, que en la mayoría de los casos el 25% del capital se queda en la parroquia y el resto pasa a los fondos de la diócesis. En algunos pueblos los vecinos creen que el Obispado no debe vender estas propiedades ya que muchos vecinos entienden que deberían ser destinados a usos como, por ejemplo, bibliotecas, centros culturales o parroquiales para uso y disfrute de todos los feligreses.