Sorpresa en A Mariña al saber que hay que pedir permiso para los sorteos

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

LUGO

XAIME F. RAMALLAL

La asociación de comerciantes de Foz sí solicitó autorización para el bingo de Navidad Los servicios jurídicos de la Federación de Comercio informan al respecto

15 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?a liebre saltó por casualidad en Ribadeo días atrás, pero pudo haber saltado probablemente en cualquier otro lugar. Muchas asociaciones, ya sean sectoriales, ya gremiales, desconocían que hay que solicitar autorización a la Xunta para realizar sorteos. En Foz, la asociación de comerciantes se sabía la lección e hizo los deberes a tiempo. Según explicó ayer a este diario el presidente del colectivo, Manuel Alberto Fraga, cuando el año pasado organizaron el superbingo en la campaña de Navidad se informaron a través de los servicios jurídicos de la Federación Gallega de Comercio para formalizar los trámites que debían seguir, atendiendo a lo que indica la normativa. Días atrás una inspectora de la Xunta vio por casualidad el anuncio de un sorteo, de tantos que se hacen habitualmente en muchos lugares, en un establecimiento de Ribadeo y apercibió de sanción por no haber sido cursada la pertinente autorización. Este sorteo, como tantos, no tenía otro objetivo que atraer clientela. Son habituales los sorteos como aliciente añadido a las campañas de promoción en determinadas temporadas. En muchas zonas se desconocía el imperativo de solicitar permiso y por ello ayer optaron por la prudencia y por guardar silencio a la hora de ser consultados por esta Redacción. Este diario sí tuvo conocimiento de que desde la Administración se han tramitado apercibimientos de sanción a algunos colectivos por esta razón, si bien se confía en que el desconocimiento de esta circunstancia pueda servir, al menos esta vez, de justificación. Algunos de estos apercibimientos no se limitan sólo a la comarca mariñana, sinó al resto de la provincia (en este caso en la zona sur lucense) y del resto la geografía gallega. La Xunta controla a través de la Ley gallega del juego, que en su momento estuvo rodeada de polémica, cualquier actividad relacionada con boletos, rifas, tómbolas y demás combinaciones de carácter aleatorio. La Ley dispone que debe solicitarse autorización expresa a la Consellería de Presidencia y establece sanciones muy graves, graves y leves.