Los desajustes del transporte escolar: «Mi hija de once años no ha podido subirse al bus del instituto, ¿qué nos van a decir?»
AROUSA
El AMPA del IES O Carril advierte que otros siete alumnos se quedaron ayer en tierra mientras Mobilidade analiza las rutas en busca de una solución
12 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Son las ocho y veinte de la mañana. En la parada de A Escardia, en Vilagarcía, un grupo de madres y padres comprueban cómo sus hijas e hijos suben al autobús que debe conducirlos al instituto de O Carril. Es el primer viernes de curso y los desajustes relacionados con el transporte escolar están lejos de satisfacer las expectativas de un servicio público fundamental para muchos de ellos. El vehículo es el mayor que la empresa concesionaria puede fletar: 59 plazas que se quedan cortas, puesto que en este lugar son 75 los alumnos con derecho a emplear la prestación. «A ver, cuando mi hija, que este año comienza la ESO, se matriculó nos dieron el carné de transporte, ahora resulta que se queda fuera. ¿Cómo puede suceder esto?». La pregunta acaba de ser formulada por una mujer que ha visto cómo su hija, de once años, no ha podido subirse al autocar que acaba de zarpar con dirección a O Carril, adonde tendrá que llevarla en coche. «¿Qué nos van a decir? ¿Que tenemos que cambiar a la niña de centro, después de haber comprado los libros y todo, cuando allí, además, están todas sus amigas?».
Una de las representantes de las familias en el consello escolar recuerda aquí, a pie de calle, que en el 2023 la Consellería de Educación modificó la adscripción de los alumnos del colegio de A Escardia para que pasasen a tener como referencia el IES do Carril en lugar del Castro Alobre. «Todos comprendemos que era unha redistribución lóxica, porque o Castro Alobre estaba colapsado e no Carril xa practicamente ían só os nenos e nenas que saían do colexio Rosalía de Castro. Pero o compromiso que nos garantiron para compensar a maior distancia en moitos casos foi, precisamente, que teriamos transporte escolar».
El caso es que la joven alumna se queda en tierra mientras el bus se encamina a O Carril. Son las 8.22 horas de la mañana y en este punto reside otro problema. Ocho minutos más tarde, una madre telefonea a su hijo, que acababa de subir al bus. Ya está a las puertas del instituto. Fuera, claro, porque el centro todavía no está abierto. Son las ocho y media. El vehículo ha cubierto la distancia, de unos dos kilómetros, en ocho minutos, siendo generosos.
«O horario é outra das reclamacións que facemos, porque non ten ningún sentido que apuren tanto os rapaces para estar na parada ás oito e vinte, cando en realidade non tardan nin dez minutos en chegar ao Carril, Que fan media hora aló fora? Imaxina que vai pasar cando chova. E non quero pensar que lle suceda algo a algún».
La asociación de madres y padres de alumnos ha calculado el tiempo que los chavales emplean en los desplazamientos: «Temos uns veciños do piso de arriba. O seu fillo vai ao Castro Alobre; o noso, ao instituto do Carril. Cada semana son cinco horas máis as que o noso rapaz emprega entre ir e vir nun lugar coma Vilagarcía. Tampouco ten sentido ningún esta desvantaxe».
La Dirección Xeral de Mobilidade, de la que depende la red de transporte escolar, explica que lleva días en contacto con los responsables del instituto, de la AMPA y de la empresa concesionaria. Su objetivo es «acometer os reaxustes nas rutas co obxectivo de dar cabida ao maior número de alumnos posible». A la espera de una solución, este viernes, siete chavales se quedaron en tierra en el viaje de vuelta.
Mobilidade explica que está en contacto con todas las partes afectadas para tratar de solucionar los desajustes