Crónica | Arrecia el vandalismo de los fines de semana en Vilalba Los vecinos y hosteleros de varias calles creen que debe ponerse freno a los destrozos de gamberros, como rotura de ornamentos de cantería y juegos infantiles de parques
28 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Algo falla en la sociedad cuando lo que tanto esfuerzo costó levantar se derrumba en una madrugada de un fin de semana. Es fácil que los sectores afectados se culpen unos a otros de lo que sucede. Mientras tanto, se recrudece la ola de vandalismo en las calles de Vilalba. Los padres dicen desconocer qué hacen sus hijos en horas de movida, fuera de casa, y sus preguntas al respecto no encuentran las respuestas. Los encargados de la vigilancia apuntan que no pueden estar en todas partes a la vez, lo cual parece comprensible, pero la administración podría destinar más medios. A ello hay que añadir que ya nadie se responsabiliza de educar a los jóvenes. Entonces, cabe preguntarse sobre que sociedad estamos creando. El resultado se pudo ver a primera hora del domingo en la alameda Basanta Olano, con dos bolardos ornamentales de cantería en el suelo, unoroto y otro notablemente dañado, papeleras y contenedores tirados con la basura esparcida por la calle Plácido Peña, botellas y vasos de cristal rotos por las aceras de la calle Benjamín Paz y destrozos en juegos del parque infantil en el antiguo cementerio. A ello habría que añadir el escándalo de varios grupos con gritos. Los vecinos afectados señalaron que la finalidad de estos jóvenes no es divertirse sino molestarles. Algún vilalbés fue testigo de como jóvenes utilizaron de forma temeraria los juegos infantiles del parque ubicado cerca de la guardería, en una zona verde de la calle Ribadeo. «Non nos extrañaría que á velocidade que os moven rompesen polos aires para o disgusto dos pequenos que xogan con eles», apuntaron. Los vecinos afectados, incluidos hosteleros, solicitaron que aumente el personal del dispositivo de vigilancia policial, especialmente a partir de las cinco de la mañana. Subrayaron que es a partir de esa hora en la que hay menos gente por las calles, y los jóvenes destrozan con total impunidad lo que encuentran a su paso sin ser vistos por los vecinos o por los hosteleros de los negocios próximos al lugar de sus fechorías. Propusieron la instalación de cámaras para pillar in fraganti a gamberros, pues creen que los daños ocasionados son de gran cuantía. Señalan que si falta la educación, habrá que volver a métodos como castigos, sanciones y multas «por que ante tanta falta de civismo, os novos demostran que so lles vale o de a letra con sangue entra». Apuntaron que así todos ganarán en la parte económica y en el descanso nocturno.