Crónica | Noche de San Xoán Las típicas sardinas estuvieron acompañadas en esta ocasión por la paella en As Gándaras, el becerro en A Piringalla y los trasnos y meigas en Guitiriz
24 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Ningún lugar de Galicia desapareció en la oscuridad la noche del miércoles, las miles de hogueras lo hicieron imposible. Lugo no fue una excepción, tanto los vecinos de la capital como los del resto de la provincia resistieron estoicamente el chaparrón que durante la madrugada apagó el fulgor de muchas fogatas. Dentro de la ciudad de Lugo se encendieron más de cien hogueras y algunas de ellas contaron con una gran afluencia. La de As Gándaras con su paella gigante y sus gaiteiros atrajo a muchos vecinos. En la calle Angelo Clocci se podía degustar becerro ao espeto preparado por las asociaciones de vecinos de A Piringalla y A Milagrosa mientras se bailaba al son de la orquesta Nueva Generación. Algunos aprovecharon la ocasión para reclamar el Plan Paradai a través de unos carteles colocados en el palco. La hoguera de A Granxa fue la más concurrida de las realizadas en este barrio en los últimos años. Había de todo, desde colchonetas hinchables para la diversión de los más pequeños, hasta chiringuitos dónde tomar un tentempié. Fuera de la capital también se vivió intensamente el San Juan. Todos los lugares tuvieron su hoguera. Algunas tan originales como la de Guitiriz, donde los vecinos decidieron celebrar la noche mágica vestidos para la ocasión. Los trasnos y las meigas se mezclaban con los funambulistas. La asistencia superó las previsiones de la organización, más de 300 personas, eso sí, en cuanto empezó a llover los artistas tuvieron que acelerar el espectáculo porque el público disminuía. Los vilalveses acudieron como siempre al campo de San Xoán y los vecinos de Insua también tuvieron su propia hoguera en A Zoqueira. Los que si que se tomaron a broma la noche de las hogueras fueron algunos vecinos de Ribadeo, que aprovecharon la fiesta de San Xoán para retirar parte de las polémicas bandas rugosas situadas ante dos pasos de cebra del casco urbano. Pero no fue esta la única ocurrencia, un generador y una hormigonera fueron trasladados al palco del parque, varias señales de tráfico fueron cambiadas de sitio, al igual que algunas vallas de las que cortan las calles, mientras otras fueron llevadas al consitorio.