La seis Sesenta jóvenes lucenses han recibido la certificación oficial que les permite bucear en aguas de todo el mundo tras asistir a un curso de submarinismo de 32 horas
08 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Nacer en la costa lucense y sentir pasión por el mar es como el pan en las comidas. Cuando se pertenece al interior de la provincia parece más sorprendente, pero ese es el poder seductor de las grandes masas de agua, que arrastran a sus profundidades a curiosos y amantes. Los últimos enamorados han sido sesenta jóvenes, que como ya sabían nadar y eran mayores de catorce años, corrieron a por su certificado médico de aptitud para la práctica del submarinismo. La Diputación de Lugo, consciente de la fuerza de los cantos de sirena, decidió organizar un curso con 32 horas de teoría y práctica, en colaboración con el Centro de Actividades Subacuáticas de Viveiro, y así nacieron sesenta aprendices de buceo. Conocieron las técnicas de inmersión en el centro de piragüismo de las Saamasas, aguantaron la respiración en las piscinas de los Robles y los fines de semana, probaron el mar abierto de Xove. Todo para vivir y respetar el mundo submarino. El pequeño esfuerzo mereció la pena. Hoy sesenta chicos tienen un certificado oficial y una acreditación que les permite sumergirse en océanos de todo el mundo, para observar los corales, jugar con los peces o incluso, salvar vidas. Algunos jóvenes que se inician en este deporte le cogen el gusto y se hacen profesionales, y otros bucean para especializarse en la ira del mar: guardias civiles, miembros de Protección Civil o bomberos, que bucearán para salvar a pescadores gallegos engullidos por el Atlántico, tan despiadado a veces, que rebautizó A Costa da Morte. Para los que, ahora, se han sentido abrazados por el mundo marino, la Diputación ha destinado casi once mil euros a la nueva temporada. Desde la segunda quincena de junio, se abrirán cuatro cursos de los que se subvencionará entre el 20 y el 30%, en función del nivel: dos de iniciación y uno avanzado, de Open Water, y otro de Rescue Diver, para los profesionales del rescate. El departamento de deportes de la Diputación, con la responsable Elvira Tuñas al frente, informará a los interesados. Los que no se resistan a bucear, sólo deben cumplir entre 32 y 35 horas lectivas. Quince días de formación para poder surcar todas las aguas. Gafas para resguardar los ojos del líquido salado, protegerse de las bajas temperaturas con un flexible traje, normalmente de neopreno, una botella de aire sobre la espalda, y unas aletas para los pies, entorpecidos por su apego a un medio sólido. Este será el equipo imprescindible para los sesenta nuevos buceadores que, desde el martes, podrán escudriñar las maravillas del medio o los naufragios que, con mucha frecuencia, nos acongojan.