«La prisión no soluciona nada»

La Voz X. C. | LUGO

LUGO

Entrevista | Óscar Soto Loureiro

14 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Se jubila el próximo día 28 y, con tal motivo, está previsto que en Lugo se celebre un pleno del Consejo del Poder Judicial. Óscar Soto Loureiro, es el juez decano de Lugo., ciudad a la que llegó en el año 1987. Antes estuvo en Viveiro, Vilalba, Ávila y Vitoria, entre otros destinos. Después de una vida dedicada por entero a la justicia inicia una nueva etapa. -¿Cómo fueron sus comienzos? -En un pueblo de Aragón donde estuve tres años y del cual guardo buenos recuerdos. En él tuve la oportunidad de conocer la idiosincrasia del pueblo aragonés, que tiene fama de nobleza y vaya si la tiene. Pasé casi un año entero sin necesitar testigos en los juicios porque todo el mundo reconocía los hechos. -Bastante diferentes a los gallegos... -Aquí somos algo más recelosos a la hora de confesar las cosas. -¿Cuál fue el problema más serio que tuvo? -Uno muy curioso. Hubo una explosión enorme que se llevó un piso entero y la mitad de otro; murió una persona y resulta que quienes vivían en el piso que explosionó no les pasó nada. La Guardia Civil encontró en la calle como un casco o un envase de una bomba. Pensó inicialmente en esa posibilidad pero resultó que el dueño de la casa había sido peón caminero y tenía dinamita en casa de forma ilegal. El hombre estuvo tres días en la cárcel y no confesaba hasta que al final dijo que había sido una colilla. No ocurrió una gran tragedia de milagro. -Cuando llegó a Lugo había tres juzgados de instrucción. Ahora hay seis. ¿Son suficientes? -Son suficientes, aunque fueron creciendo los asuntos, especialmente en el ámbito civil. -Pasó por muchos cambios en los códigos penales... -Cambiamos más últimamente que tuvimos una serie de actividad legislativa tremenda. -¿Y eso es bueno? -No, es malo. El legislador debía ser un poco más reflexivo, más sereno, pensar las cosas y hacerlas con perspectiva de tiempo superior. Nosotros nos encontramos a veces con dificultades. Casi no podíamos tener una ley en la mesa. Cada mes había una modificación y casi no se sabía cuáles eran los artículos vigentes. No quiero decir que fueran reformas malas. Las relacionadas con el maltrato familiar, por ejemplo, fueron normas muy buenas porque completaron cosas que estaban en el aire como, por ejemplo, la protección de la mujer y los hijos y permitieron la posibilidad de que el juzgado de guardia pueda adoptar medidas de naturaleza civil aunque transitorias. Antes eso no podía hacerse. -Con respecto a los malos tratos, ¿Se está actuando con contundencia o todavía sería preciso adoptar otro tipo de medidas? -No se puede ser todo lo eficaces que se desearía. Hay personas con orden de alejamiento que lo incumplen y matan. ¿Cómo se puede evitar eso? Creo que no se puede poner un policía detrás de cada maltratada. Hay que tratar de que la policía controle lo máximo posible. No sé si se puede aplicar algún medio técnico pero es difícil. -Entre los abogados lucenses y otros sectores tiene fama de ser buena persona y de no enviar a la cárcel sin más... -Tenemos que aplicar las medidas que nos da la legislación vigente pero creo que la prisión no soluciona nada. Es, si acaso, coercitiva pero la finalidad que debería tener sería educativa y muchas veces los delincuentes primarios van a una cárcel y allí no hay buen ambiente; se buscan malas relaciones. No educa nada, sino al contrario. Debían buscarse algunas soluciones alternativas para ello como, por ejemplo, trabajos en beneficio de la comunidad que ya están previstos para penas cortas. Soy partidario de la prisión preventiva para cuando hay un delito muy grave, porque así lo establece la ley, pero el menor tiempo posible y porque no hay otra solución. -Algunos jueces obligaban a algunos raterillos a leer libros como pena... -Yo durante muchos años llevé el juzgado de menores y puse trabajos en beneficio de la comunidad, no de leer porque no se dio el caso pero les obligué a borrar pintadas y cuando vieron lo que costaba se quedaron asombrados. -¿En la provincia tuvo que enfrentarse a algún caso difícil? -Se resolvieron casi todos. Sólo recuerdo el de un hombre joven que unos cazadores encontraron muerto cerca del cementerio de Outeiro de Rei. Apareció su coche en Sarria pero el asunto está sin esclarecer.