Una provincia de techos bajos

Juan Arjona LUGO

LUGO

Análisis | Censo oficial de edificios y viviendas El 88% de las casas lucenses tienen una o dos plantas y sólo 59 de ellas, ubicadas en la capital y en otros cinco municipios, alcanzan o superan las 10 alturas

03 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La provincia de Lugo dista de semejarse a Manhattan: la mayoría de las casas que albergan viviendas -99.534 de 113.381, un 88%- únicamente tienen una o dos plantas. Y lo más parecido a un rascacielos habrá que buscarlo entre los 59 edificios, emplazados en la capital y en otros cinco municipios de la provincia, que cuentan con diez o más alturas. En conjunto, según el censo de población y viviendas correspondiente al año 2001, la estatura media de las edificaciones provinciales apenas alcanza los cinco metros: 1,91 plantas exactamente. El dato, respetuoso con la ley de la gravedad y la calidad de vida, sería positivo si las aberraciones urbanísticas estuviesen reprimidas a ras de tierra. Pero no es así. La piqueta especulativa y las edificaciones de nuevo cuño han destrozado más de un casco histórico, la falta de planificación o su violación han deformado la fisonomía de muchas villas y el ladrillo se ha enseñoreado del territorio, borrando las fronteras entre suelo rural y suelo urbano y convirtiendo en caótica diseminación la tradicional dispersión de la población gallega. Tampoco existe una correlación directa entre la altura de las edificaciones y la población municipal. De la decena de municipios lucenses cuyas casas superan en promedio las dos alturas, sólo la mitad figuran entre los diez con mayor número de habitantes: Lugo capital, Burela, Viveiro, Sarria y Ribadeo. Los otros cinco -Cervo, Monterroso, Lourenzá, O Vicedo y Guntín- difícilmente podrán justificar su afición a las alturas con el argumento de la presión demográfica. Más probablemente, las causas de esa tendencia a la verticalidad residan en la falta de normas urbanísticas, la tradicional permisividad de las autoridades y la voracidad especulativa. Más de tres plantas El 6,6% de los edificios de la provincia destinados a viviendas tienen más de tres plantas. Ese porcentaje es superado en once municipios, encabezados por el de la capital y Burela, donde más de la cuarta parte de las casas superan la mencionada cota. En el otro extremo figuran otros once municipios que no cuentan con ningún edificio con más de tres plantas: O Incio, Negueira de Muñiz, Paradela, Triacastela, Cervantes, Outeiro de Rei, Ribeira de Piquín, Xermade, Pol, Trabada y Ourol. El caso más sobresaliente lo ofrece O Incio: de sus 986 casas, 932 son de planta baja y las restantes, de dos alturas. Pocos ascensores Debido a la reducida estatura media y al elevado grado de envejecimiento de las edificaciones, el ascensor constituye un artefacto escasamente implantado en la provincia de Lugo. Sólo 3.382 de los 113.381 edificios destinados principalmente a viviendas cuentan con este servicio. Téngase en cuenta, para interpretar correctamente la envergadura de esta carencia, que existen en la provincia 4.490 edificios con cinco o más plantas de altura, o 7.450 que sobrepasan las tres alturas. Incluso en la capital provincial, donde la actividad constructora está modernizando a buen ritmo el parque de viviendas, únicamente disponen de ascensor 1.871 de los 13.889 edificios, de los cuales 3.898 tienen más de tres plantas y 1.529, más de cuatro. Agua y alcantarillado Los datos sobre dotación del servicio de agua y alcantarillado también denotan el carácter aún marcadamente rural y disperso de la población lucense. De cada cien edificios, 52 disponen de suministro público de agua potable, 46 dependen del abastecimiento privado y 2 no tienen agua corriente. Las cifras sobre el sistema de evacuación de aguas residuales todavía resultan más elocuentes. Por cada cien edificios ubicados en la provincia, sólo 36 están conectados a redes de alcantarillado, 57 utilizan otros métodos como las fosas sépticas y 8 no cuentan con ningún sistema. La dotación de ambos servicios mejora en el municipio de la capital, sin alcanzar la situación óptima. El 69% de los edificios reciben el agua del abastecimiento público y el 67% están conectados a la red de alcantarillado.