Conmoción en A Mariña por la muerte de cuatro guardias en Vegadeo

Ana Balseiro
Ana Balseiro VEGADEO

LUGO

PEPA LOSADA

Pilotos de toda España visitarán en Oviedo la capilla ardiente de los agentes fallecidos El helicóptero volaba a poca altura sobre el cauce del Eo, cerca ya de la desembocadura

18 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Con la masacre del 11-M latiendo en la memoria, la comarca tardará en olvidar el siniestro que el miércoles costó la vida a los cuatro miembros de la Guardia Civil que iban a bordo del helicóptero que se estrelló en un monte de Abres, en el concejo asturiano de Vegadeo. Las muestras de dolor se repetían ayer en el tanatorio de Jarrio, a donde fueron trasladados los cuerpos del guardia Diego Barreiro Chousa; del cabo Santiago Fuente Gayoso (ambos de la patrulla del Seprona de Vegadeo); y de los pilotos Guillermo Antúnez Mellado y Ángel Macía Álvarez. Las familias de los fallecidos estuvieron arropadas durante toda la jornada de ayer por multitud de Guardia Civil, tanto de la comarca como de otros puntos de la geografía española. De hecho, está previsto que a la capilla ardiente que se instalará en el acuartelamiento de Oviedo asista una representación de pilotos de la Guardia Civil de diversos puntos del país. Testigos presenciales afirmaron que el helicóptero, que realizaba un servicio coordinado con el Seprona, volaba muy bajo sobre el cauce del Eo, a la altura de Abres, cerca ya del mar.