La seis Cunde el pesimismo sobre el desarrollo del caso de la sentencia a tres miembros de la CIG y A Montaña sufrió ayer varios incendios forestales avivados por el viento
10 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Sabido es que hay empresarios que en petit comité muestran su asombro por todo lo que está ocurriendo en torno a la condena a miembros de un piquete de la CIG. Lo hacen tras acordarse del famoso Cojo Manteca y sus andanzas por Madrid, o a la vista de las imágenes de los trabajadores de Izar, metidos en barricadas. Alguno como el presidente de los empresarios de hostelería (el afectado por la acción del piquete era un hostelero), José María Real , no ha dudado en calificar la condena de desmesurada. Y lo dice él que está viajado por Europa. Mientras, la plana mayor de la CIG se desplaza hoy a Lugo para recabar adhesiones para su campaña de protesta contra dicha sentencia. Suso Seixo y Xosé Ferreiro van a buscar la unidad sindical con este asunto y, al tiempo que modulan el tono y las palabras de acaloramiento que les han echado encima a todo el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia con su presidente Jesús Souto al frente, argumentan sus quejas sobre «que non se aplique o mesmo raseiro xudicial para tódolos cidadáns». El charco está muy revuelto y como no se recuerdan incidentes huelguísticos muy graves en la provincia (ni las tractoradas, ni los conflictos de Exminesa o de Alúmina por el Casón tuvieron un enfrentamiento de este matiz), aumenta el pesimismo. «Isto vai a peor» es una frase de los ámbitos nacionalistas donde se preguntan si Seixo tuvo un quentón incontrolado o, por el contrario, sus palabras para fiscala y jueza fueron con toda la intención. Caliente estuvo ayer A Montaña de Lugo. Donde otros años había por estas fechas una importante capa de nieve, ayer había llamas. El mundo, también, el clima, al revés. ¿Las típicas quemas para pastos? Esperemos el diagnóstico de los técnicos de Medio Ambiente. A última hora de la tarde de ayer seguía sin estar controlado un gran incendio en la parroquia de Noceda, del municipio de Cervantes y ya limítrofe con León. Allí trabajaban cinco brigadas, tres motobombas y dos aviones anfibios para tratar de apagar las llamas. También ardía en Cormeantes, en la parroquia de Donís, una zona agreste donde dos brigadas y dos motobombas peleaban con un fuego avivado por el fuerte viento. El alcalde, Manuel Belón , no podía precisar su importancia. Menos gravedad revestía, según fuentes de Medio Ambiente, el incendio declarado en Sesirei, en el municipio de Baralla, donde también trabajaban dos brigadas y dos motobombas. Y para rematar este día, de los que avivan no pocas leyendas negras de la provincia, también supimos de dos pequeños terremotos: uno con intensidad 1.1 y epicentro al sur de Baralla (rayando con Becerreá); y otro en el suroeste de Becerrá, de 1.9, ambos sobre las cinco y veinte de la tarde.