Los mayores celebran su día

La Voz

LUGO

MARCOS MÍGUEZ

A media voz Más de 5.000 personas acudieron a los actos de la xira campestre de Vilalba en una jornada en la que no faltó la buena comida, el baile y alguna que otra anécdota

28 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Unas 5.000 personas procedentes de distintos puntos de Galicia, Asturias y León acudieron ayer a la playa fluvial de A Magdalena para celebrar la decimoquinta xira campestre de la tercera edad de Vilalba organizada por el Centro de Servicios Sociais del municipio chairego. Los mayores escucharon atentamente el pregón leido por el presidente del Parlamento autonómico, José María García Leira, convenientemente ataviados con chubasqueros porque el cielo amenazaba lluvia. Finalmente el agua no enturbió los actos que también contaron con la presencia de la conselleira de Asuntos Sociais, María José Cimadevila , y de la delegada de la consellería, Ana Chao. Hablando de la conselleira, María José Cimadevila se mostró encantada al recibir un estupendo ramo de rosas por gentileza de la organización. Para regocijo de los asistentes, Cimadevila lanzó una de las flores a las personas que allí se encontraban congregadas demostrando que los verdaderos protagonistas del día eran ellos, los mayores. Dentro de los actos planeados para la jornada de ayer, José Luis Parga Santiago y Jesús Goldar Novo oficiaron una misa por los fallecidos de los centros, hogares, residencias y asociaciones. La misa estuvo acompañada por las voces de la Coral de Maiores de Vilalba. La delegada Ana Chao, ejerció de ayudante de los dos sacerdotes, repartiendo la comunión entre los asistentes a la ceremonia. Y como en toda fiesta que se precie, en ésta no podía faltar el buen yantar. Los «excursionistas» disfrutaron con los manjares que ellos mismos prepararon en sus casas. Los más despistados pudieron comprar la comida en los puestos que fueron instalados en la playa fluvial. Las empanadas, el pulpo, las tortillas, el churrasco y el buen vino no faltaron en ninguna mesa. Unas 1.500 personas prefirieron almorzar en alguno de los restaurantes de la zona y la organización puso a su disposición 64 autobuses que les transportaron hasta el centro urbano y después les llevaron de nuevo hasta el lugar donde se celebró la fiesta. Baile Para bajar la comida nada mejor que un buen baile. En esta ocasión, los encargadas de aportar la música fueron la orquesta Los duendes y el dúo Anxos. Pasodobles, rancheras y los últimos éxitos del verano hicieron que los más mayores olvidaran sus achaques por unas horas. Dentro de la fiesta también quedó un rincón para la historia. Los jubilados pudieron rememorar su infancia paseándose entre los diez coches antiguos y el camión que se expusieron en la playa fluvial de la Magdalena por gentileza de Manolo Vérez . Los fuegos de artificio pusieron punto y final a la jornada. Muchos ya están esperando que llegue el año que viene.