En directo | Entregadas las primeras ayudas de rehabilitación de casas antiguas de Vilalba Los cuatro beneficiarios recibieron una subvención de 24.545 euros para una inversión que ascendió a 67.257
19 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Inés Fernández Teniente reside actualmente en una casa de Distriz. Pronto se trasladará a vivir al casco histórico de la capital chairega, concretamente a una casa con bajo y dos pisos en el número dos de la calle Mato Vizoso, vivienda del casco histórico de Vilalba que se rehabilitó al amparo de las subvenciones otorgadas por el Ministerio de Fomento y el Instituto Galego de Vivenda e Solo. Hasta hace unos meses, esa casa estaba muy deteriorada y de no actuar con urgencia acabaría desmoronándose. Llovía en su interior ya que el tejado estaba destrozado, no en vano estuvo abandonada durante al menos una década. Sabía que tarde o temprano debía tomar medidas, pero la subvención ha sido un aliciente más para actuar. Por motivos personales, no estaba animada para hacer reformas, pero el responsable de la oficina municipal de rehabilitación, Justo Portela, «me animó y me hizo ver que era necesario tomar medidas. Ahí está el nuevo tejado de pizarra, la pintura de la fachada y las ventanas de aluminio», subrayó Inés Fernández. Inés Fernández no tiene más que palabras de elogio para el equipo que le asesoró y desarrolló el proyecto de rehabilitación de la casa. «Yo les iba dando ideas en cuanto a tonos y colores, pero también aceptaban lo que me proponían. No hicieron nada sin consultarlo con anterioridad. En todos los espacios reformados se actuó de la mejor manera posible», matizó. Sorprendida Esta promotora de una de las cuatro viviendas certificadas afirmó que «he quedado tan satisfecha del resultado de las reformas, que sólo espero a adecentar su interior para trasladarme. Todo el pueblo de Vilalba fue a verla y la mayoría me felicita por como ha quedado. Estoy sorprendida. No me imaginaba que quedaría tan bien. Ya es otra cosa y otra casa». Visitación Rouco Varela, de 75 años, decidió hacer una obra diferente en la vivienda en la que reside, en la calle Porta de Cima, ya que instaló un ascensor para facilitar la movilidad de su hija. «Era una actuación necesaria y estou muy orgullosa de como ha quedado. El responsable de la oficina de rehabilitación vale un potosí», dijo. La hermana del cardenal Antonio María Rouco Varela señala que ya está pensando en cambiar la canalización del agua, y en darle una mano de pintura a la fachada y «que esta casa centenaria quede tan hermosa como las que están alrededor», subrayó Visitación. Rosendo Graña Rego, de 81 años, vive con su esposa y una cuñada en una casa en la plaza de San Juan desde hace seis décadas. Destaca la importancia de las ayudas, sin las cuales posiblemente no se hubiese planteado la rehabilitación. Señala que sólo pintó la fachada y puso unas ventanas nuevas de madera. «Aunque la gente tenía sospechas de si se recibiría la subvención, yo tenía plena confianza. De pensar lo contrario no me habría arriesgado. Además, cuando la solicité vinieron muy pronto a verla y me asesoraron muy bien los técnicos», dijo Rosendo. Por su parte, Fernando Guizán Durán recogió en nombre de su padre el cheque con la subvención por la rehabilitación de la casa que habitan en la calle Conde Pallares. Recuerda que cambiaron el antiguo tejado por otro de pizarra, así como las puertas exteriores y pintaron la fachada y el interior de la vivienda. Sostiene que la habría arreglado igual de no tener la ayuda, «ya que era algo necesario». En total, los cuatro beneficiarios recibieron una subvención de 24.545,10 euros para una inversión global de 67.257,96 euros.