En directo | La colonia argentina en Lugo está formada por tres mil personas Llegan a Galicia buscando mejores oportunidades, dejan atrás su país y se enfrentan a la misma situación que vivieron los gallegos cuando llegaron a Argentina
10 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La historia provoca situaciones insospechadas, esto es lo que les ha pasado a los argentinos que se han visto obligados a emigrar a Galicia. Su país acogió durante años a miles de gallegos y ahora es Galicia la que les acoge a ellos. Según Rubén Buira, cónsul argentino en Vigo «la colonia de este país en Lugo está estimada en 3.000 personas». Mientras que en toda Galicia se estima que «hay entre 20.000 y 25.000 argentinos», aunque es díficil dar datos exactos, ya que hay muchos casos de doble nacionalidad y, por otra parte, en los últimos años y, debido a la crisis económica que vive el país, estas cifras han aumentado de manera espectacular. Fue en los años 2000, 2001 y 2002 cuando se produjo la segunda oleda de argentinos que, impulsados por la necesidad, llegaron aquí buscando una mejor calidad de vida. La primera se produjo a principios de los años ochenta, y los que vinieron entonces se encuentran en su mayoría bien asentados en trabajos como dentistas, una profesión en la que destacan. Sin embargo, a partir de finales del año pasado se ha reducido mucho su llegada debido a las dificultades que se encuentran para salir del país, tanto económicas como para conseguir tramitar los papeles de residencia. Los motivos para venir son, en palabras de Rubén Buira, «fundamentalmente familiares, casi todos tienen antepasados gallegos». Este es el caso de la familia de Ana Carolina Carballido que lleva dos años y medio en Lugo y vino procedente de Mar del Plata. Ella eligió la ciudad ya que su abuelo paterno es lucense y logró conseguir la doble nacionalidad después de nueve meses haciendo trámites en Buenos Aires, para lo que tenía que trasladarse 400 kilómetros desde su ciudad. Nos cuenta que mantiene contacto a diario con sus familiares y amigos a través de Internet, algo en lo que coincide con el resto de sus compatriotas, y por supuesto, también por teléfono. Aquí en Lugo, dos de los lugares donde se suelen reunir argentinos son el bar El Pibe y la pizzería Avellaneda. En el caso de sus padres, que llegaron hace año y medio, el motivo fue «poder tener una vejez digna» y que «nos cansamos de la falta de respeto, de seguridad». Raquel Canulli muestra su tristeza por haber tenido que abandonar su patria ya que «vivíamos en Mar del Plata, teníamos la casa hecha y venir aquí ha supuesto mudarnos por primera vez desde que nos casamos». Su caso es triste ya que expresa una realidad que desgraciadamente es muy común en Argentina: «Viene aquí buscando atención médica y una jubilación, cosas que allí no son posibles», Lo peor para ellos es que «no podemos vender nuestras propiedades debido a la crisis». Asimismo cree que «los que querían venir, ya están aquí, los que ahora quieren, no pueden». A Raquel, que escribe poesía, en la que plasma su situación de emigrante, le gustaría que «existiese un centro argentino», al igual que las asociaciones gallegas que existen en su país. De la misma opinión es Antonio Pacín, propietario de una tienda de decoración y organizador de comidas en las que se reúnen argentinos, como el asado que se celebró el pasado 25 de mayo. En Galicia existen centros argentinos en Vigo, donde se encuentra la colonia más numerosa en Galicia, y en Vilagarcía de Arousa. Otro compatriota, Luis Alberto Domínguez, propietario del bar El Pibe, y que lleva en la ciudad diecisiete años también echa en falta un centro argentino ya que no hay un lugar fijo de reunión.