Este fin de semana unos 200 guardias civiles y policías morotizados de España y Portugal celebran su segundo encuentro en Cospeito
30 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.José Pernas, agente de Tráfico en Vilalba, es un entusiasta de las motocicletas. Animado por la peña Motorrisas de A Coruña organizó el año pasado en Cospeito la primera concentración de motoristas de los cuerpos de seguridad del Estado de España y Portugal. La segunda experiencia, que cuenta con varios alicientes. -Después de pernoctar en siete establecimientos de turismo rural de Cospeito, A Pastoriza y Vilalba, hoy haremos un recorrido turístico-cultural por Terra Chá, que nos llevará a Muras, donde nos recibirá el alcalde. Luego comeremos y visitaremos el parque eólico experimental Sotavento. Esta noche habrá un espectáculo de acrobacias con del portugués Domingos y una verbena popular. Mañana iremos a pie hasta la laguna para no perturbar la ecología del humedal, a la una celebraremos una misa motera y tras la pulpada y churrascada nos despediremos hasta el próximo año. -La misa motera tendrá un sentido muy especial. -Evidentemente. No podíamos olvidarnos de nuestro amigo y colaborador de la reunión Eugène Jamin, al que homenajearemos en esta ceremonia oficiada por el padre motero José Fernando, que recorrerá 600 kilómetros desde Portugal para estar con nosotros. Luego iremos a la sesión vermú de O Santo. -¿Qué conclusión saca de esta concentración? -Estoy muy orgulloso, ya que de las siete reuniones de este tipo que se celebran en España es la única que tiene lugar en un pueblo, ya que las otras se desarrollan en grandes ciudades. Somos muy bien recibidos en los sitios que visitamos. Además, con esta concentración nos acercamos a los vecinos y ya no nos ven como gente rara. Ven nuestro lado más humano, que nos divertimos con tranquilidad y buena juerga, y que no sólo somos esa persona con un bloc de notas que les sanciona por exceso de velocidad o por otras irregularidades.