La música con «mensaje» sigue teniendo aceptación, lo mismo que los juegos populares, aunque el tiempo no fue el mejor aliado para los celebrados ayer
11 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Algo más que «Aserejé» El cantante boliviano (cantautor ahora no se le puede llamar a nadie, salvo para hundirlo en el foso de la nada) Vicente Valenzuela actuó el viernes por la noche en el Barraquito ante un colectivo de personas que, independientemente del estilo, aprecian la calidad de la música y las canciones que dicen algo mínimamente consistente. Durante hora y media interpretó temas de su país y de sudamérica en general, pero también flamenco y, teniendo en cuenta la ciudad en la que actuaba, incluyó canciones gallegas. En la variedad está el gusto y la diferencia. Juegos populares Ayer se celebró en el pabellón del Instituto Lucus Augusti un encuentro de juegos populares que, a juzgar por la limitadísima participación que había a primera hora de la tarde, no tuvieron mucho éxito. Apenas unos pocos niños participaban en las carreras de sacos que se estaban desarrollando cuando mi espía llegó al lugar. La concejala Carmen Basadre y los programadores seguramente carecen de dotes adivinatorias y no eran conscientes de lo duro que es salir de casa un sábado con temperaturas por los suelos. Este fin de semana también concluyó el plazo para el concurso Fai a túa curtametraxe en 12 días , que convocó la misma concejalía dentro del proyecto Buscando camiños . Interiores Es justo reconocer que el comercio mejoró mucho en los últimos años, de modo que ahora hay de todo en todas partes, y cada vez nos presentan las cosas de forma más agradable. Sólo hace falta disponer de dinero. Por ejemplo, Gloria Sanz acaba de abrir una nueva tienda de interiorismo en el edificio número 14 de la rúa do Teatro, en el que ya tiene otro establecimiento, que es un piso en el que el personal ve los artículos tal y como quedan. Simplemente es dar un paseo por la vivienda y decir «esto me lo llevo; esto, también». Al final tiramos de tarjeta o de billetera y ya está. En tiendas así incluso a mí me gusta entrar (acabaré en el gabinete de prensa de Harrows). Matrimonio de oro «Hasta que el divorcio os separe» dicen los bromistas que debería ser la nueva versión de la conocida sentencia del oficiante en las bodas. Pero, en contra de lo que pretenden reflejar, todavía quedan matrimonios de pacífica y feliz convivencia como el que forman Dolores Otero Ocampo y Daniel Barrio Díaz . Ella nació en Ínsua (Vilalba) hace 79 años, y él vino al mundo en Gaibor (Begonte) hace 74. Ayer celebraron las bodas de oro matrimoniales con una misa en la iglesia de Gaibor, parroquia en la que residen, y posteriormente comieron en un restaurante vilalbés, acompañados de hijos, nietos y de otros familiares. También actuó la coral Luar.