Salvo muy salpicados detalles en las intervenciones, el pleno resultó aburrido e incluso tedioso. A Pesar de no ser de los más largos, acabó en desbandada prematura, sobre todo entre el público asistente. Muestra de ello fue la solución adoptada por alcalde de Xove Jesús López González, que se está mostrando un experto en el aprovechamiento de los tiempos muertos. En una reciente sesión, el diputado provincial optó por echar una cabezadita, no muy larga pero intensa, porque de poco servían los disimulados codazos que le daba el alcalde de Mondoñedo, vecino de escaño. Ayer, López González optó por colocarse en una oreja un auricular. Sin embargo, pese al pequeño tamaño del aparato, no pasó desapercibido a varias de las personas presentes, inluidos fotógrafos y cámaras de televisión, que se lanzaron con más o menos disimulo a la caza de la moderna orejera. Con igual rapidez, el alcalde se tapó la oreja con la mano y, sin prisa pero sin pausa, la bajó por el cuello ocultando el aparato con disimulo. Pronto circuló el comentario de que era un teléfono móvil. Todo indica que la noticia era cierta, pero incompleta, porque parece ser que el teléfono también tiene incorporado un aparato de radio. Cuando el interés decreció, el alcalde volvió a colocarse el auricular, porque la sesión seguía poco animada. Al comienzo del pleno, los diputados encontraron en sus escaños paquetes envueltos en papel de regalo. El socialista Martínez también le regaló a Cacharro un cronómetro y una propuesta de reglamento orgánico.