José Blanco cree que la situación de la provincia empeoró debido «a la falta de impulso a las infraestructuras por parte del PP porque, con la obsesión del déficit cero, se paró todo el proceso de las grandes obras y las políticas que tendían a garantizar la cohesión social y territorial; Galicia, Lugo, no empeora en cuanto a población sino en relación a todos los parámetros e indicadores». -Hablando de infraestructuras, Lugo va a quedarse sin el tren de alta velocidad... -La alta velocidad es la gran tomadura de pelo. No existe ninguna garantía de que llegue a Galicia tal y como está concebida en Europa y como la vemos en el trayecto Madrid-Sevilla. A cambio, nos están tratando de decir que harán pequeñas reformas y a eso le llaman tren veloz, velocidad alta... pero no tiene nada que ver con el concepto que entienden y disfrutan todos los ciudadanos europeos. Esta es la gran mentira popular. No hay ningún compromiso de que vaya a llegar a Galicia y, por eso, a veces uno se queda perplejo por las discusiones localistas de si viene por Lugo o Vigo. Evitemos la discusión y demos la gran batalla para conseguir que el Ave llegue a Galicia. -Decía que se paró el proceso de grandes obras, ¿A cuáles se refiere? -Por ejemplo a la Autovía del Cantábrico, que es muy importante para las comunicaciones con Europa. Lugo está en una situación de cierta dificultad. Sigue teniendo futuro en la agricultura y en las industrias de transformación pero no se están consolidando. Hay un potencial importante en torno a la madera y el turismo pero eso significa ser capaces de ofertar condiciones, transporte, buenas comunicaciones. Se trabaja en cosas puntuales y aisladas pero no se tiene una concepción global de la provincia. Ahora mismo, el gobierno de Galicia no existe y lo único que ocupa su tiempo es repartir unas cuantas subvenciones para mantener el status quo.