Protocolo, soledades e interpretaciones electorales

La Voz

LUGO

ENRIQUE G. SOUTO EL PULSO DE LA CIUDAD Los ediles del PSOE y del BNG estuvieron solos en su mesa en la cena para nombrar madrina del Lugo

24 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La señora mira la foto que trae el periódico en la mañana sabatina, mientras la peluquera le embadurna la cabeza con una sustancia de aspecto sospechoso. -¡Qué majos, pero qué majos, ellos tres solitos entre tanta gente! Majos no sé, que seguramente sí que son majetes y todo estos tres rojillos que tan solitos se quedaron -si la foto no miente, que todo puede ser y cosas más raras se han visto- en la cena de nombramiento de la madrina del C.D. Lugo. Allí quedaron retratados, ellos tres, así como los tres mosqueteros pero en rojillo y sin espadas, allí solitos, que en su mesa no había más gente aunque alrededor había mucha. Los tres ediles: Lage, Piñeiro y Liñares; el de los buses, el de las obras y el del tráfico. Igual es que el protocolo es sabio y la soledad a trío en una noche de madrinas es un avance de una soledad aún más grande de frías noches electorales. Nunca se sabe, porque lo mismo la soledad del munícipe rojillo anticipa votos de tantos iguales, de tantos solitarios en la multitud inmensa, que el nuevo día de las urnas, que llega a galope tendido, repite sorpresa y deja fríos a los de la mayoría que no fue mayoría hace ya casi tres años. Como a día de hoy, que no hay calor que llegue en el consistorio para caldear el ambiente allí donde antes fue archivo y hoy es gabinete de oposición. -Pues están bien majos... La señora sigue a lo suyo, a lo de las fotos que trae el diario. Y en evidente estado de confusión, producto seguramente del betún, o lo que sea que le han untado en la cabeza, ve a Marcos Cela donde está Lage, y, sin dejar de mirar la foto, le sugiere que ponga coto a la extendida manía de los titulares, también de los dependientes, de establecimientos de alimentación de depositar cajas y desperdicios en los contenedores para los residuos domésticos. -Y de los solitarios, ¿qué? Que cenaron sin oposición, casi igual que gobiernan.