Premio a la ingeniería lucense

LUGO

PRADERO

INVESTIGACIÓN Dos universitarios de la Facultade de Ciencias recibirán galardones en Madrid por sus expedientes académicos Mario Otero Iglesias y Raúl Rodríguez Fernández son ingenieros técnicos industriales, pero también los mejores expedientes académicos de la Facultade de Ciencias de Lugo del curso 1996-2000 y los ganadores de los premios nacionales de fin de carrera en su especialidad. Muchas horas de estudio y dedicación avalan una trayectoria académica brillante y les otorga una buena carta de presentación para acceder al mercado laboral. El próximo día 22 de noviembre se desplazarán a Madrid para recoger los galardones.

23 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Son jóvenes, pero con un futuro muy prometedor. También son buenos amigos, aunque unas centésimas les hayan otorgado distintos premios, a pesar de contar con el mismo expediente (nota media de 2,7, lo que representa un notable rozando el sobresaliente). Pero lo más destacable es que Mario Otero Iglesias, vecino de O Corgo y de 22 años, y Raúl Rodríguez Fernández, guntinés de 24 años, han conseguido el segundo premio y la mención especial de los premios nacionales de fin de carrera de educación universitaria, correspondientes al curso 1999-2000. Ambos se presentaron a la convocatoria correspondiente a su especialidad: la Química Industrial. Después de enviar sus expedientes a los premios que concede la Xunta, ambos optaron por probar suerte y remitirlos al Ministerio de Educación. Sucedió en octubre del 2000, y meses más tarde, fueron felicitados. Mario Otero recibió 450.000 pesetas (2.704,55 euros), y su colega, un diploma por la mención. Amistad Además de la amistad, su dedicación profesional les ha llevado a continuar los mismos estudios en la Facultade de Químicas de Santiago, donde actualmente cursan estudios de Enxeñería Química. «Esto levarémolo con máis calma, a ver se dentro de tres ou catro anos acabamos», explica Otero, mientras que Raúl reconoce que «agora non nos marcamos prazos fixos, seguimos a carreira pero tamén temos outras adicacións». En su caso concreto, aplica los conocimientos de la diplomatura en el laboratorio de la Consellería de Medio Ambiente en A Coruña, mientras Mario Otero continúa su formación con el fin de dedicarse «algún día» a la docencia. Su proyecto de fin de carrera lo dedicó a estudiar el funcionamiento de una planta de pirólisis a escala de laboratorio.