XOSÉ CARREIRA CRÓNICA En la cárcel lucense hay más de un centenar de reclusos de una docena de países
15 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Muchas de las celdas de la ya vieja cárcel de Bonxe son como minipaíses de un solo habitante. Más de un centenar de ellas están ocupadas por reclusos extranjeros que cumplen condenas por delitos muy diversos. Según los últimos datos que maneja Instituciones Penitenciarias, de los casi 350 internos, algo más de cien tienen pasaportes foráneos. El penal lugués se sitúa entre los primeros de Galicia en cuanto a presos de fuera del Estado. En A Lama (Pontevedra), por ejemplo, únicamente hay 48 de otras nacionalidades de una población penal de 681. Los delitos por los que están condenados y en prisión varían en función de la nacionalidad y demuestran la existencia de bandas especializadas en distintos tipos de hechos delictivos, según el lugar de procedencia. Predominan sobremanera los casos de narcotráfico y también los referidos a robos y estafas. Estos últimos corresponden especialmente a moldavos o albano kosovares. El goteo de llegadas de reclusos extranjeros a Bonxe es prácticamente constante, según indicaron diversas fuentes. Instituciones Penitenciarias tiene al penal lucense como uno de los centros de referencia a la hora de enviar a extranjeros que delinquieron en Andalucía. Esta situación se produce por dos razones fundamentales. La primera de ellas es la sobresaturación que registran algunas cárceles andaluzas como consecuencia del mayor índice delictivo. La segunda está basada en el hecho de que la provincia lucense tiene unos niveles muy bajos de delincuencia. Los ingresos en prisión no son muchos y el penal quedó bastante liberado desde que fue puesta en servicio la nueva cárcel de A Coruña, que está en Teixeiro, muy cerca del límite con la provincia lucense. De ser mayoría los presos comunitarios en Bonxe en los últimos años, el penal pasó a tener reclusos de un buen número de países. Esta tendencia no es exclusiva del centro penitenciario lucense y llega a ser más acusada en otras cárceles del Estado. Debido al fenómeno de la emigración, entre diciembre de 2000 y mayo de este año, la población reclusa extranjera pasó en España de 8.990 a 10.055 personas, según los censos de la Dirección General de Instituciones Penitenciaras. El Convenio de Estrasburgo y otros acuerdos especiales permiten, con un total de 39 países, el traslado de extranjeros a su lugar de origen y de españoles condenados en dichos estados a España. Teniendo en cuenta que en mayo había un total de 46.733 presos en España, el 25 por ciento de los reclusos (uno de cada cuatro) son actualmente extranjeros. Las estadísticas generales de Instituciones Penitenciarias indican que en Galicia existen actualmente 339 presos con carácter preventivo y 2.131 penados. A mediados del pasado mes de agosto había más de dos mil hombres frente a menos de doscientas mujeres. No fueron facilitados datos globales de extranjeros en las penitenciarías gallegas. La situación de muchos de los presos extranjeros en el penal de Bonxe, al igual que en otras cárceles, es difícil. Están alejados de sus familias y algunos llegan a pasar años sin recibir ningún tipo de visitas. Se dieron casos, según diversas fuentes, de que algún interno no tenía a donde ir cuando cumplió la condena. Dentro de la prisión, los presos extranjeros suelen mantener contactos entre sí en sus salidas al patio y también cuando coinciden en los comedores u otras instalaciones. A nivel nacional funcionan diversas asociaciones que prestan ayuda cuando se producen este tipo de situaciones. Pocas condenas En la provincia lucense es muy bajo el número de condenas a ciudadanos extranjeros. Sólo se dieron algunos casos de ciudadanos rumanos. Además, se da la circunstancia de que cuando los integrantes de algunas bandas fueron detenidos y, posteriormente, puestos en libertad por decisión de los jueces. En muchos casos, fue tramitada la expulsión del territorio nacional.