El fuego dejó sin techo a los Bernaldo

LUGO

ÓSCAR CELA

Un herido y pérdidas por más de diez millones al arder una casa en la parroquia de Úbeda, en A Pastoriza

04 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El lunes por la mañana Lino, de la casa de Bernaldo de Úbeda, salió temprano a A Pastoriza. Quería comprar el periódico para leer un suceso que tenía conmovida a la comarca: la muerte de un ciclista de 85 años en Ponte de Outeiro que fue atropellado el sábado por un turismo. Cuando regresó a casa con el diario se encontró con un pequeño incendio en el tiro de la cocina pero él mismo lo controló. Empezó a ojear el periódico tranquilamente y, al poco tiempo, comenzó a oir unos crujidos extraños. Pensó que era su anciana suegra, de 86 años, que estaba haciendo algo en el piso. No hizo caso pero, como los ruídos persistían, subió inmediatamente a la parte de arriba y el espectáculo que encontró fue dantesco. Todo estaba envuelto en llamas. Los dos ancianos -Lino tiene 68 años- comenzaron a tratar de sacar enseres y estuvieron a punto de morir carbonizados si no llega a ser por los vecinos, como así recordaba ayer un hijo de Lino que, cuando llegó del trabajo, se encontró que ya no tenía vivienda. Los de Bernaldo no consiguieron salvar nada, salvo la vida y dos yeguas que estaban en un prado próximo pastando. Se quedaron únicamente con lo puesto. Lino cree que si no fuese por el fuerte viento del norte las llamas no se hubiesen extendido con tanta rapidez por la estancia. El incendio comenzó sobre las doce de la mañana y no quedó controlado hasta las dos y media. Participaron en la extinción vecinos, un agente forestal, tres motobombas, dos brigadas, dos tractores cisternas y cuatro componentes de la Guardia Civil. Un joven del lugar, que trabajaba en sofocar las llamas, resultó herido leve al caerle encima parte de una ventana. Tuvo que ser atendido en el centro de salud de A Pastoriza. La familia calcula que las pérdidas ascienden a diez millones de pesetas. Sólo los daños ocasionados en ropas y vajillas calculan que suponen un millón de pesetas. Ahora, la parroquia pretente movilizarse. Anoche estaba prevista una reunión vecinal para intentar ayudar a los de Bernaldo. Algunos vecinos informaron que serían abiertas cuentas bancarias, para entregar donativos, en entidades de Bretoña y A Pastoriza. «Despois de todo, estamos vivos. Non morremos de casualidade», recordó Lino.