«Maios» que despiden el invierno

REDACCIÓN LUGO

LUGO

ALBERTO LÓPEZ

Las bajas temperaturas y la lluvia no impedirán celebrar la fiesta primaveral por excelencia Con flores y canciones llegarán los «maios» a la provincia, anunciando la eclosión primaveral e intentando conquistar la tierra para asegurar las cosechas. A la versión de Filgueira Valverde y Vicente Risco, que defendieron estas prácticas como propias de la tradición celta, le precedió la de García de la Riega, que ensalzó la fiesta romana en honor a la diosa Maia. Al margen de cualquier puntualización, ningún estudioso niega la tradición de la celebración, recuperada recientemente en la provincia.

30 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Años de tradición avalan una costumbre que los gallegos del rural trasladaron a la ciudad coincidiendo con las sucesivas migraciones que despoblaron el campo. Con las personas viajaron las costumbres que giran en torno al ciclo vital de la naturaleza. En los rituales de origen celta, grecorromano, germánico y actual, los maios responden al conocido como Ciclo do Maio, que comienza a finales de abril y puede prolongarse hasta la llegada del Lume Novo. Colorido Las bajas temperaturas y la lluvia anunciada no impedirán este año celebrar la despedida invernal y dar la bienvenida al mundo vegetal, con la celebración de los desfiles más musicales y floridos de cuantos se conservan en la provincia. El estudioso y autor de A festa dos maios en Galicia, Clodio González, recuerda la tradición lucense -perdida en la década de 1930 y recuperada hace algunos años- por las descripciones que Manuel Castro realizó a principios de siglo en el Almanaque Gallego. De fiunchos y flores se cubrían los niños que recorrían las calles intercambiando canciones por nueces, castañas y otro aguinaldo más sustancioso. Esta tradición se recoge en distintas coplas del siglo pasado y en la Alborada de Xoán Montes. El norte de la provincia liga esta celebración a la figura del escritor Álvaro Cunqueiro, quien participó en varias ocasiones. Los loureiros, sauces y xestas eran los preferidos por los mindonienses, quienes componían cantos irónicos y cómicos cantados por niños. De la mano del intelectual Dionisio Fierros se dieron a conocer los maios de Ribadeo. Otros lugares de gran tradición fueron Vilalba, Viveiro, As Nogais y Portomarín. El musicólogo J. Inzenga recogió los cantos de Monforte de Lemos.