Colmenas sobre el abismo en Sober

C. Rueda | F. Albo MONFORTE

SOBER

Un entorno espectacular rodea a uno de los últimos colmenares del Cañón del Sil Cestos cargados de uvas eran subidos a hombros por las fuertes pendientes de la zona

07 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

En las proximidades de uno de los miradores más conocidos del Cañón del Sil, el llamado Cotarro 2 o mirador de Bolmente, en el municipio de Sober, se halla un espectacular paraje conocido como Colado do Santo. Además de ofrecer unas vistas impresionantes, el lugar se caracteriza porque en sus cercanías se encuentra uno de los últimos colmenares de la Ribeira Sacra lucense. Las colmenas están al pie de una pared vertical de piedra de unos veinte metros, en medio de una abrupta y espectacular ladera. El lugar donde se hallan es conocido como O Santo y se accede a él por un sendero -construido expresamente con este fin- que serpentea entre grandes peñascos. En algunos tramos hubo que acondicionarlo con escalones para poder salvar mejor la fuerte pendiente. La existencia de este colmenar se remonta a un siglo por lo menos. Prueba de su antigüedad es que aun conserva varios trobos o cortizos elaborados con corteza de alcornoque. Pero la mayoría de las colmenas que hay ahora en el lugar son de tipo moderno. Hasta hace algunas décadas, en esta zona abundaban los viñedos e incluso había praderías en las que pastaban cabras y ovejas. Al ser un lugar frecuentado y trabajado, el monte estaba limpio, el matorral era más joven y más bajo y había una mayor variedad de plantas melíferas. Pero el abandono que ha sufrido esta parte de la ribera hizo que la situación cambiase. La vegetación es menos variada y entre algunas encinas, abedules, castaños y plantas aromáticas como jara y la lavanda, lo que más abunda hoy son las especies arbustivas como el brezo, la carqueixa, la carpaza y la xesta. Esta última es la más abundante y no ofrece muchas posibilidades para la apicultura. El actual propietario del colmenar desbrozó en tiempos recientes la zona y ha plantado romero y otras especies útiles para las abejas. La miel que elaboran es muy aromática y de fuerte sabor, pero la producción es escasa y se destina sólo al autoconsumo. A unos treinta metros se halla un manantial conocido como Fonte do Castelo, que proporciona el agua indispensable para producir la miel. Acercarse al colmenar, evidentemente, no es nada aconsejable por el riesgo que entrañan las abejas, pero sí es posible disfrutar de los paisajes que se divisan desde sus cercanías. El punto desde el que se accede a las colmenas, el Colado do Santo, es uno de los lugares a los que se llevaban los carros durante la vendimia. Hasta allí había que llevar las cestas de uvas que eran subidas a hombros desde los viñedos situados en las zonas menos accesibles de las empinadas laderas y que se descargaban en las arcas depositadas sobre los carros. Tal es el significado del topónimo «colado», presente en diversas partes de la ribera soberina. Vistas El Colado do Santo no está señalizado y por lo tanto hay que prestar cierta atención para localizarlo cuando se llega a él desde el mirador Cotarro 2. Es un lugar más o menos llano y despejado que se halla aproximadamente a la altura del monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil, que se divisa en la margen opuesta del río. En esa orilla también se pueden ver los pueblos de Portela y Parada de Sil. Ladera abajo se encuentran los lugares de O??????????Franxó, Rega da Lama, A Parediña, Souto Vello y O Barquiño. En este último sitio había una barca de paso para Caldelas y el monasterio de Santa Cristina. Esta barca cayó en desuso hace ya mucho tiempo, pero la función que desempeñaba la siguió cumpliendo hasta los años cincuenta otra que se encontraba en Santiorxo. Las tradiciones y leyendas abundan en estos parajes. Se dice que en el lugar de A Parediña -muy poco accesible hoy en día- hay una roca que tiene una marca en forma de herradura y que tal vez sea un petroglifo. La tradición local dice que esta marca fue producida por la pata de un caballo que venía desbocado de Caldelas y dio un gran salto sobre el río Sil para caer sobre esta roca. También hay otra versión contada por los vecinos más ancianos de Bolmente, según la cual la marca fue impresa por los cascos de una burra montada por el mismísimo Jesucristo, que habría llegado a este lugar perseguido por los judíos. Unas leyendas semejantes se cuentan en otros lugares de Galicia donde se encuentran rocas con marcas enigmáticas, sean artificiales o naturales.